En estos días, turbulentos en buena parte del mundo -turbulencia de la que no escapa el sistema educativo que ofrece la educación obligatoria para los ciudadanos-, vemos que hay gente empeñada en #RepensarLaEducación (*). Cada quién desde un ámbito, o trinchera particular -dependiendo de su disposición a construir y compartir-, y obviamente, con sus propios focos, enfoques y énfasis.

Bueno, también hay gente y organizaciones del sector, y con proyectos en el sector, dedicadas a repensar y reconstruir la educación desde hace mucho tiempo, con potentes aportes, interesantes y oportunos.

Antes de seguir, adelanto que veo a la educación como un proceso complejo, de construcción a partir de interacciones, y permanente -en todo momento y a lo largo de toda la vida-, que puede ser intencional o no, y tiene objetivos específicos y generales, pero siempre múltiples que varían personal, social, y contextualmente. (Para los estudiosos y eruditos en educación, aclaro que al inicio de esta afirmación dije “veo”, para darme la licencia de expresar mi opinión, sin pretensiones académicas o de definiciones formales)

Repensar la educación, partiendo de esa visión, implica, entre otras cosas, el reto de incorporar la complejidad como atributo de la educación, de las organizaciones y del proceso educativo. Es por eso, que quiero compartir con Ustedes unas reflexiones surgidas a partir de mi lectura de un intercambio de tuits hecho con la etiqueta #RepensarLaEducación .

Aquí la captura del intercambio:

captura intercambio tuits

(Ah, un paréntesis: si les llamó la atención, les sugiero echar un ojo a la etiqueta (*) y también curiosear el trabajo de @mazzato denominado Transmedia Mind, comenzando por el abrebocas que está en el enlace).

Mis reflexiones:

Al “ver” el aula y al maestro, ese chico también “aprende por imágenes”. Sólo que lo que ve en el aula ya no le interesa y lo que ofrece el maestro, no lo conecta con algo que tenga significado para él. En términos generales, lo que ve en su entorno le resulta menos atractivo que lo que ve en su dispositivo.

Las imágenes de su dispositivo le permiten conectar realidad con fantasía, le permiten incorporar imaginación en la interpretación, le permiten identificar, identificarse y construir significados.

Pero además, el dispositivo tiene múltiples funciones y aplicaciones que le permiten trasladarse, sentirse dentro de la imagen y participante de lo que en ella sucede. Tiene imágenes reales en tiempo real (vlr) y tiene realidad virtual y aumentada, en las que puede participar o con las que puede participar, interactuar y tejer relaciones. Y eso, sin contar con la realidad mixta y la extendida, que por ser combinaciones de ellas, paradójicamente están menos extendidas y tecnológicamente, más en pañales.

Las funciones y conexiones que el estudiante tiene a través del dispositivo, le permiten acceder a múltiples recursos, información y datos, en los que puede perderse o distraerse, y también profundizar en lo que le interesa. Perderse, distraerse o profundizar, es una decisión que toma libremente el estudiante, pero que depende de su interés en el contenido y de su capacidad para encontrar y seleccionar información útil, sólida y valiosa, en lugar de un mar de datos inmanejable, o de información superficial y hasta falsa. Ese interés se despierta y esa capacidad se construye. Ambas cosas se pueden y deben promover desde el sistema educativo.

El estudiante puede, aprovechando los alcances de las conexiones, incluso expresar directamente, su opinión y punto de vista al autor de una obra o de un contenido y si tiene suerte, porque el autor responde, la calidad del intercambio va a depender de la solidez de su opinión y de su capacidad para debatir o simplemente preguntar, porque el estudiante puede hacer preguntas y sólo eso, es una ganancia en su proceso de aprendizaje. Hacer buenas preguntas, puede ser tan importante como responderlas. Dar un buen debate, es vital para ordenar las ideas, pero también para cuestionarlas y repensarlas, para reconstruir y renovar su conocimiento. Estas también son habilidades que hoy correspondería a la educación básica ayudar a desarrollar.

El potencial de conexión también es muy atractivo para ser y formar parte, expresarte, comunicar e interactuar, para acercarte, tejer y construir con personas en cualquier lugar del mundo. Hay muchas barreras que se perforan a través de la conexión y los dispositivos.

A esta altura, es más que obvio que concuerdo con los que dicen que la interacción es parte fundamental del aprendizaje. Se aprende siempre en relación con otros. Sea el autor de un libro, el maestro, el compañero de clase, el autor de un video, el escritor de un post, o simplemente el que está al lado, o al otro lado de la pantalla.

La calidad y el resultado de la interacción, depende de los participantes y de los recursos que se empleen. Hay interacciones presenciales que son muy valiosas en el proceso de aprendizaje, porque permiten la incorporación de todos los sentidos; pero también las hay reales, aunque se desarrollen a través de medios virtuales, y hay interacciones artificiales que se realizan con algoritmos y bots, que pueden tener un inmenso potencial en el proceso educativo.

Incluso, hasta hay interacciones mentales -si me permiten utilizar el término así y en este contexto-, que son las que se desarrollan en cada quien frente a información, en la forma que sea. En ellas, la habilidad del estudiante para percibir, reflexionar e interpretar, y también para hacerse preguntas claves, encontrar relaciones, seguir argumentaciones, identificar y hasta discutir conclusiones, le permite construir conocimiento “en solitario”, que no es realmente “en solitario”, sino en interacción “lateralmente pasiva”, con la producción de un autor. (**)

Y no podemos olvidar que estas tecnologías permiten al estudiante, tener el control. Porque puedes aprender con imágenes en televisión o en el cine, pero si tienes acceso a ellas en el dispositivo, no tienes que ir al cine en un horario y lugar específico, ni tienes que esperar que lo que quieras ver, forme parte de la programación de cines o canales de TV. Puedes citar a tus amigos o familiares, a la hora y el día en que todos puedan y proyectar en la pantalla de tu televisor, lo que identificaste y bajaste a tu dispositivo. Puedes parar, retroceder y volver a ver, o adelantar las veces que quieras y puedes compartir tus impresiones, a través de un largo texto, una corta publicación, un tuit, una imagen, un mapa, un video, -por el medio que quieras- con muchos amigos a lo largo y ancho del mundo.

Si apuestas por escribir al respecto o compartir tu opinión, o aprendizaje, puedes hacer trampa, plagiando a otros, o citar las fuentes en las que te basaste para construirla. Esa es una decisión que toma el estudiante de acuerdo a su estructura de valores y a cómo se fomente en la familia y en la escuela la construcción de probidad y honestidad. De hecho, a lo largo de tu formación, frente a una lectura técnica o científica, puedes leer y razonar, investigar más, refutar o profundizar, o memorizar y repetir sin tener idea de lo que dices. Esta decisión también la toma el estudiante con base en la utilidad que le encuentre a lo que estudie, pero también a partir de los incentivos que el maestro le da, incluyendo cómo y para qué evalúa.

El estudiante puede tener la motivación y el control de su aprendizaje, en la medida en la que la escuela se renueve e incorpore elementos que potencien el despertar del interés, la construcción de significados y de conocimientos. Y es aquí donde comprender e incorporar conscientemente, la complejidad en el proceso educativo, es un gran y valioso reto.

Porque, es importante mencionar que no toda la innovación está en la incorporación de las nuevas tecnologías, o en la renovación permanente de ellas –que es como sería más preciso referirse a esa parte del proceso-, sino también, saber combinarlas con las viejas prácticas y tecnologías, útiles y valiosas por el tipo de aprendizaje que promueven.

Por ejemplo, un grupo de estudiantes de bachillerato, puede conectarse a uno de los varios y buenos canales de youtube que cuelgan contenidos sobre ciencia, y ampliar con lo que allí encuentran, lo que leen en sus libros de texto, lo que investigan e indagan navegando por internet, lo que discuten en clase, pero su formación siempre estará más completa, si pueden entrar a un laboratorio y tener una experiencia científica en la práctica. Pueden entregar sus informes de laboratorio al docente, también publicarlos en un blog elaborado en equipo por el curso y pueden compartir y comentar a partir de sus resultados, los videos o las publicaciones que utilizaron como insumos, en el proceso previo. Pueden armar un debate con estudiantes de otras escuelas, en su país o en cualquier otro, en el que se incluya un trabajo similar, o diferente, pero que puedan estar relacionados.

Las capacidades para buscar, colectar, seleccionar y procesar información, para sacarle el máximo provecho, para relacionarla y debatirla, entre otras cosas, son capacidades que deben desarrollarse en la escuela.

Si en lugar de ciencia, el reto incluye arte, puedes meterte en una biblioteca real o virtual, a revisar libros y publicaciones sobre la vida y obra de los artistas; puedes dar paseos presenciales por museos, y contrastarlos con los múltiples y variados paseos virtuales a museos que hoy están disponibles en internet, algunos, en ambos casos, con experiencias de realidad virtual. Puedes ampliar las consultas, contextualizando la vida y obra de los artistas.

Pero si el centro es la literatura, puedes hacer lo mismo que hiciste con la película, esta vez con un libro, digital o en papel, y si tienes a mano el dispositivo, mientras lees en solitario o acompañado, puedes aprovecharlo para indagar sobre algunos conceptos que llamen tu atención, para aclarar dudas, para buscar elementos de contexto, para conocer más sobre el autor o sobre la obra, para comentar, para compartir.

También puedes participar o explorar una experiencia como la convocada con la etiqueta #Dante2018.

dante2018

¿La conocieron? pues con esa sencilla invitación, mucha gente se sintió partícipe y leyó o re-leyó La Divina Comedia, incluso, en algunos casos, se hicieron citas en casas o en librerías para leer el canto del día y comentarlo. Una experiencia de lectura de un clásico, dosificada, disfrutada de diversas maneras y comentada en múltiples formatos y en varios idiomas, en comandita por un gentío, con alcance internacional.

¿Se imaginan lo que se podría lograr, promoviendo experiencias similares o que partan de principios similares, en los procesos de formación en educación básica, entre estudiantes de diversas culturas y países? Podemos imaginar cosas geniales, pero para ello requerimos tener una visión compleja del proceso educativo.

(Bueno, eso sin mencionar aún el potencial de los aportes que se proponen desde la neuroeducación, ni los de la incorporación de la gamificación y del juego –que no es exactamente lo mismo- como parte de las estrategias y recursos de aprendizaje).

Se requiere para todo ello, para hacerlo de forma integral y coordinada, el desarrollo de capacidades de los docentes y de las escuelas, capacidades que incluyen alfabetización digital, innovación en las estrategias, y en las formas de organización, por mencionar sólo algunos aspectos. Se requieren cambios que deben promoverse desde y en las escuelas. Cambios de concepciones y prácticas que deben alcanzar y transformar a la educación y al sistema.

¿Puedes imaginarte algunos de esos cambios?

—–

(*) #RepensarLaEducación es una etiqueta que apareció en unos tuits en los que unas profesoras y buenas amigas me nombraron, así que decidí ver sobre qué se conversaba en esa etiqueta. Echando para atrás, encontré que ha sido usada desde el 2010, por usuarios de varios países, editoriales, revistas, fundaciones, universidades y profesores, esporádicamente y en un par de casos, en intercambios en torno a algún evento. En los últimos años, la “conversación” se restringe a monólogos, aunque, recientemente, pareciera que hay un nuevo esfuerzo para generar intercambio. En todo caso, los invito a seguir y participar, a construir entre varios, aunque no sean “muchos”, una conversación que nos permita #RepensarLaEducación, incorporando diversas ópticas.

(**) Al respecto, les cuento que nunca olvidaré mis intensos intercambios, hace muchos años, con “José Ramón Ortiz” -a quién no tengo el placer de conocer- cuando leía su libro “La lógica del caos”. Fueron tan intensos y enriquecedores que cuando conversaba con unos amigos sobre lo que estaba leyendo, me refería a los hallazgos en el texto como el producto de mi conversación con el autor. Y aunque esa sensación siempre formaba parte de mi proceso de lectura, esa experiencia me permitió hacer consciente en mi forma de leer, ese mecanismo de interacción mental, -tal como lo concibo en estas líneas-, esa conversación mental con el autor, sobre sus planteamientos, como parte significativa en mi proceso de aprendizaje y de construcción de conocimiento. Claro, siempre se podría pensar que se trata de la expresión de un rasgo de “locura”, pero mis amigos me convencieron que era una forma peculiar de disfrutar el texto.

 

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El pasado 26 de junio publiqué una encuesta en Twitter. En ella preguntaba ¿sabe la diferencia entre “ocultar” y “no descargar” un archivo en un dispositivo?

Muy pocos respondieron, pero la mayoría de los que lo hicieron, dijeron que no. Aquí pueden ver la encuesta con los resultados.

En privado y por WhatsApp, algunos me preguntaron el motivo del sondeo y, entre ellos, hubo los que me dijeron que, por sentido común y el obvio significado de los términos, podían saber la diferencia, pero que eso no era algo que manejaran directa y conscientemente.

Se trata de un bache en nuestra alfabetización informática y digital. (Sí, parecen exactamente lo mismo, pero no lo son).

Pero vayamos un momento al precedente que motivó mi pregunta: como todos, participo en varios chats grupales por WhatsApp. Algunos son familiares, otros de panas, pero otros son vecinales y de trabajo, o en mi caso de ONGs de educación y DDHH.

En algunos de esos chats, se ha logrado regular la participación, aprovechando el medio al máximo, pero sin recargar las comunicaciones y los dispositivos de información y data innecesaria.

Pero en otros, lograrlo puede ser impresionantemente complicado y desagradable, porque los participantes sienten que se les está coartando la libertad de expresión, y no se diga cuando se hace una observación o sugerencia, al respecto, a uno de los moderadores, porque sin darse cuenta, terminan infringiendo las mismas normas que promueven.

Como supondrán, en uno de esos chats, uno de los formales, uno de los moderadores envió un video pesado y no elaborado para el chat, con una dramatización relacionada con una alerta sobre la que se quería sensibilizar a los participantes. En otro contexto, sin apagones ni restricciones de datos o de conexión a internet, incluso, sin restricciones económicas y de disponibilidad en el mercado, para cambiar y actualizar los dispositivos con frecuencia, ese video hubiera resultado un dato más, un poco pesado y algo fuera de lugar, pero pasable o que simplemente, se podía ignorar, pero en la Venezuela actual, requería un comentario, en privado, para no agregar más mensajes distractores al chat.

La respuesta del moderador fue explicarme que podía dejar de verlo, bajarlo solo en wifi y borrarlo. Incluso llegó a sugerirme que solamente bajara y viera los mensajes escritos de ese chat, como si el resto de los mensajes fueran prescindibles.

Obviamente, el moderador no entiende que cuando se envían mensajes a un chat con normas y restricciones de uso, especialmente cuando los envía un moderador, son para que los participantes los vean, porque si son prescindibles, entonces mejor no enviarlos.

Hasta ese momento, pensé que hay competencias de comunicación y alfabetización digital, que es importante trabajar para poder aprovechar al máximo el potencial de las nuevas tecnologías, especialmente, apoyando la organización comunitaria.

Sin embargo, al día siguiente recibí un mensaje privado de ese moderador, con una cadena en la que se mostraban los pasos a seguir, para “ocultar” archivos recibidos en WhatsApp, de la galería del dispositivo, para él, esa era la solución a todos mis problemas.

(Para los que no están familiarizados con el término, en los dispositivos se pueden hacer visibles, u ocultar, los archivos de determinados formatos, para las aplicaciones que los usan. Los archivos multimedia, por su formato, pueden ser identificados y mostrados por las aplicaciones que los usan, como la “galería”, -sí, la galería es una-, siempre que el sistema permita a la aplicación, ubicarlos en la unidad de memoria. En muchos casos, eso se hace por defecto).

Cuando lo leí, muy amablemente, le agradecí la información y le dije que investigaría al respecto, porque las instrucciones eran para “ocultar” los archivos. Su respuesta fue poco agradable, porque desde su punto de vista, no había nada que funcionara para mí.

Fue entonces, cuando entendí que el problema de alfabetización era más profundo.

Bueno, hay una parte derivada del poco desarrollo de competencias comunicativas:

– leer y comprender lo que el otro dice y preguntar o investigar, si no se entiende bien lo que el otro quiso decir, o si se desconocen los términos, por ejemplo;

– no interpretar o suponer, sino verificar que estás entendiendo lo que tu interlocutor quiere comunicar.

Para ello, la actitud ante el interlocutor, es importante.

Hay otra parte también relacionada con el desarrollo de competencias comunicativas, pero asociadas a la organización y el intercambio para fines específicos.

En ese caso, por lo veloz que ha sido la proliferación del uso de las tecnologías, tenemos mucho trabajo pendiente para lograr unas competencias mínimas que nos permitan organizar y participar en chats grupales, constituidos para fines específicos. Las competencias deben desarrollarse tanto para los participantes, como para los organizadores y moderadores.

Pero hay una parte relacionada con la alfabetización digital e informática. Cuando en un dispositivo Android (los dispositivos IPhone tienen una pequeña variación en esta lógica porque tienen asociado almacenamiento en la nube), se recibe un archivo multimedia (video e imagen, y algunos de audio en formatos diferentes al propio de WhatsApp, porque esos, que son los “de voz” la aplicación los descarga automáticamente), si el usuario tiene activada la opción para que no se descarguen o se descarguen usando wifi, el archivo no se puede ver, o escuchar.

Obviamente, en lo que se descarga, el archivo ya se puede ver y escuchar, sin problemas.

Una vez descargado el archivo, el usuario tiene dos opciones: ocultarlo en la galería, (con una función que se puede programar en la aplicación) o borrarlo. En ambos casos, ya fue grabado en la unidad de memoria del dispositivo con la consecuencia de contribuir a que el dispositivo progresivamente funcione más lento.

Para aligerar el funcionamiento del dispositivo, se puede liberar espacio borrando archivos, pero ese mecanismo, permite solamente una recuperación parcial, porque cada unidad de datos grabada y luego borrada, deja un espacio y rompe la secuencia de grabación de futuros archivos y aplicaciones.

En otras palabras, cuando uno graba y borra archivos en discos, la secuencia de la memoria se interrumpe, quedan huecos entre partes de la información almacenada y cada vez que una aplicación busca data o trata de correr, tarda más, buscando pedazos de la información por la unidad. Eso es algo que se aprendía cuando uno tenía que lidiar con las primeras computadoras.

Cuando la velocidad del disco se ve afectada notablemente, lo que se hace -o se estilaba hacer en una computadora-, es desfragmentar el disco, con una aplicación que normalmente está disponible en el sistema. Si el disco está muy fragmentado, lo recomendable es reformatearlo, lo que implica borrar todo en la unidad, por lo que se requiere hacer un respaldo y volver a instalar sistema, aplicaciones y data, desde el principio.

A esta altura, se entiende que las personas que no tuvieron que lidiar a fondo con sus computadoras, nunca se hayan paseado por esta lógica y procedimientos, pero también se entiende que, dado que se ha generalizado el uso de la tecnología y a pesar de que existan técnicos dedicados al mantenimiento de esos equipos, lo lógico es que un mínimo de alfabetización informática, incluya el conocimiento de este tipo de cosas.

Sin embargo, ese conocimiento no resuelve el problema en los dispositivos de mayor uso actualmente, porque los teléfonos móviles o celulares tienen una unidad de memoria diferente a la de las computadoras, es una memoria flash, que no funciona como una unidad de disco, por lo que no aplica la desfragmentación como solución y el reinicio de fábrica, que es lo más parecido a reformatear el disco, acorta la vida de la unidad, porque en esas memorias se puede escribir, o almacenar datos y aplicaciones, una cantidad determinada de veces.

Es decir, cada vez que Usted instala una aplicación, guarda datos en el dispositivo, y lo reinicia de fábrica, está consumiendo tiempo de vida útil de su unidad, que no puede recuperar, como si se tratara del disco duro de una computadora.

Eso también es parte de la alfabetización mínima, que requerimos tener en estos días.

¿No creen que si conociéramos ese tipo de información y especialmente, con las limitaciones para actualizar y cambiar de dispositivos que tenemos en Venezuela, sería muy diferente el uso y el intercambio que se haría, en las aplicaciones de mensajería, como WhatsApp?

Hoy iba a escribirles algo sobre 3D, pero en el manejo de imágenes, sin embargo, buscando unos videos para mostrar a unos amigos unas buenas puestas del sonido denominado 8D, del que les hablé en mi post anterior, me tropecé con un youtuber llamado Jaime Altozano  que me pareció genial.

Aquí les dejo el video:

 

¡Pueden suscribirse a su canal, que tiene muchas más cosas que el fulano 8D!!

Les dejo también, insertado, el video de uno de los mejores ejemplos que él ha encontrado de la puesta en 8D (concuerdo con él en su apreciación):

 

Y para cerrar, les dejo el Claro de Luna de Beethoven también #Modo8D, que está en un canal de música clásica con esa tecnología. Ojo, es interesante, pero, no logran el sonido realmente envolvente en las piezas que he escuchado.

Que lo disfruten:

 

PS: en otro momento, con algo de conexión real, comparto lo que quería del uso del 3D pero gráfico.

¿Alguna vez escucharon Hallelujah, esa canción potente del canadiense Leonard Cohen, de 1984 que, desde entonces y en la voz de múltiples intérpretes, ha sido apreciada por muchos?

Les confieso que desde mi agnosticismo, me encanta, obviamente, me gustan más unas interpretaciones que otras.

Les comento ésto porque ayer me mandaron esa canción por un chat de WhatsApp y es que, parece que la llamada tecnología 8D fue descubierta y se está viralizando, con los mensajes más diversos y con peculiares explicaciones.

Así es, es posible que comiencen a llegarles audios con presentaciones como: “Es la nueva música del Pentatonix, compuesta con tecnología 8D. Escúchala sólo con auriculares. Será la primera vez que escucharás esa canción con el cerebro y no con los oídos. Sentirás la música desde fuera y no desde los auriculares. Siente los efectos de esta nueva tecnología.” (Bueno, ese es el texto con el que me la enviaron).

El audio que recibí se parece bastante al de esta publicación que encontré en el canal Beeden Music. Aunque éste, a diferencia del que está circulando, logra mejor la sensación envolvente.

Para mí que soy fanática de la Realidad Virtual, del cine 3D y del sonido envolvente desde que recuerdo (tanto que cuando salió a la venta en mi país, me compré un equipito Kenwood XD-790 porque tenía audio 3D-stereo), el audio fue un poco decepcionante, porque lo que escuchaba era el vaivén del sonido de la canción oscilar por la parte posterior de mi cabeza, sin atisbos de la sensación realmente envolvente.

A quién me la mandó y a otras personas con las que compartí la canción (en su versión más envolvente), les comentaba, sobre el mensaje, algunas cosas que es importante tener claras al reenviar:

1. Esa canción no fue compuesta por Pentatonix, ni fue arreglada, o grabada por ellos como 8D. (Ojo, el arreglo para varias voces es bueno). Pero se trata de una canción que fue editada con la llamada tecnología 8D.

2. A lo que se está llamando 8D, es a una tecnología usada para realidad virtual, pero que tiene sus antecedentes en la tecnología 3D.

3. Siempre se escucha con el cerebro. Los oídos son el canal principal de acceso, sin los que se hace imposible la experiencia, pero hay varios factores que determinan la versión final de la experiencia, incluyendo la vista que le da sentido a ciertos sonidos. Y el cuerpo entero interviene.

Pero, en lo que nos atañe en este momento, la diferencia está en escuchar con o sin audífonos, en primer lugar, porque al usar audífonos y dependiendo del tipo que se utilice, el sonido deja de percibirse como algo externo proveniente de una fuente determinada y pasa a apreciarse como algo que está en el centro de tu cabeza (siempre adoré esa sensación después de usar los primeros audífonos estéreo serios).

Y en segundo lugar, con esta tecnología, la sensación se expande, dejas de percibir el sonido como si estuviera en el centro de tu cerebro y, dependiendo de la calidad de la grabación (porque hay grabaciones utilizando directamente la tecnología) o de la transformación del audio, sientes que estás en medio del sonido, porque puede ser realmente envolvente.

El efecto puede ser más tripeante, en la medida en que resulte más envolvente. Imagínense que están sumergidos en Realidad Virtual (con lentes obviamente), lo máximo es tener sonido envolvente, o “escuchar por todas partes”.

Inciso: Por cierto, después de publicar, recordé que la experiencia más interesante de sonido envolvente, la tuve en Buenos Aires, en un concierto de campanas. Obviamente, no tiene nada que ver con 8D, ni realidad virtual, pero imaginen por un momento, escuchar un concierto desde el centro de la orquesta, con la sincronía y el volumen, precisamente cuidado. Esa fue una experiencia alucinante. En mi caso, tuve la suerte de identificar a tiempo, un buen lugar para escucharlo, porque pude apreciar la experiencia casi desde su centro.

Imagino que, como muchas cosas, tratarán de adoptar y vender esa tecnología, como algo mágico, “espiritual”, etc, con múltiples efectos, pero actualmente, se trata fundamentalmente de un recurso para hacer más reales los audios de los videos o de las experiencias de Realidad Virtual. Así que su uso, como todo lo asociado RV, puede ser muy bien desarrollado y útil en muchos campos.

Sin embargo, en el mundo de la música, hay gente transformando piezas con esta tecnología y hay varios canales en YouTube dedicados a difundir.

En uno de ellos, me encontré esta canción (que no me encanta, y que en estilo y mensaje contrasta notablemente con Hallelujah) Tove Lo – Habits (Hippie Sabotage Remix), que logra el efecto envolvente mucho mejor, haciendo que percibas el sonido, como si estuviera viajando, hasta por encima de la cabeza. Es muy interesante, insisto, la experiencia, la canción no tanto jajaja.

También les dejo esta otra versión de Hallelujah, la misma de Pentatonix, pero con mejor logro en la sensación de sonido envolvente.

Y como complemento, para los más espirituosos, les dejo Orinoco Flow de Enya, aunque creo que no será mi favorita por el logro de la sensación envolvente, aunque está bastante bien.

Bueno, una nota al margen: como me Encanta Pentatonix, aquí les dejo “los sonidos del silencio”, modo normalito que es una buena grabación que escuchada con auriculares, la van a sentir en el centro del cerebro. 😉

Notas: 1. Como estoy escribiendo desde la app Android en mi aparatico, les debo los videos embebidos.

2. ¡Eeeepaaaa, tanto tiempo! Tenía este canal en hibernación, espero lograr que se mantenga despierto.

Revisando mi TL en Twitter, esta tarde, me tropecé con el siguiente artículo de @TecNovedosos

6 fenómenos que la física aún no ha podido explicar

Leyéndolo, con el corneteo de fondo por la celebración, anticipada, del fin del año escolar y la graduación de los bachilleres de la zona en la que vivo, se me ocurrió este ejercicio de ciencias y lengua (con el perdón de los amigos de @TecNovedosos) que publiqué como un hilo en mi cuenta de Twitter @olgaramos.

Aquí se los dejo, tal como lo publiqué:

Ejercicio de ciencias y lengua (con el perdón de los amigos de @TecNovedosos)

Lengua: Identifica todos los errores de redacción en el texto, explícalos y propón una redacción alternativa.
Revisa la redacción cuando termines la sección de ciencias.

Ciencias:
– ¿Son esos 6 fenómenos aún no explicados por la física?
– Enuncia de forma clara y sencilla los fenómenos a los que se refiere el artículo. Selecciona 3 referencias -una página web, un video y el capítulo de un libro-, por fenómeno y apóyate en ellas al redactar.

Para realizar la tarea:
– Organízate en equipo y trabaja de forma colaborativa, cuidando que todos trabajen los aprendizajes en las dos áreas.
– Discute en equipo cómo se relacionan los fenómenos entre sí. – Organicen una exposición para debatir en clase, con los otros equipos.

La actividad termina con un taller de trabajo en el aula, en el que cada grupo presenta:

– Sus hallazgos sobre la redacción del texto original.
– La organización y el enunciado de cada fenómeno.
– Las referencias utilizadas en cada caso.

Entre todos y de forma organizada, seleccionarán:
– Una redacción final, entre las propuestas para cada fenómeno, que sea la más clara y sencilla y a la vez, que tenga mejor sustento científico.
– Las referencias más sólidas e ilustrativas por fenómeno.

A modo de cierre, todos compartirán sus aprendizajes y hallazgos, sobre lengua y ciencias, más allá de las actividades específicas del ejercicio; y sobre organización y trabajo en equipo, exposición y debates, evaluación de textos y referencias y toma de decisiones en colectivo.

Hace 5 días publiqué por esta vía: Rembrandt a través de la pantalla… o cada quien con su cristal, a propósito de los comentarios sobre la foto de un grupo de estudiantes en un museo, trabajando con sus celulares, que se hizo viral en el 2014.

Hoy la volví a encontrar publicada en Facebook y un gran amigo, Henry Georget compartió, entre los comentarios a la foto, este artículo, escrito por Mark Molloy (@MarkMolloy99) en enero del 2016.

The real story behind a viral Rembrandt ‘kids on phones’ photo.

El artículo incluye, entre otros, un tuit del 2014, de Lammie Oostenbrink donde publica otra foto de ese día, una muy diferente y explica que la foto que se hizo viral, había sido mal interpretada.

Aquí les dejo la otra foto:

Siempre podemos ver, tamizar, concluir y opinar; o podemos ver, investigar, analizar, concluir y opinar. Todo depende de cuán dispuestos estamos a ajustar o cambiar nuestros cristales.

Ayer, nuevamente, me tropecé por las redes, con la foto de un grupo de jóvenes en un museo, concentrados en sus celulares.

Se trata de una foto tomada por el fotógrafo Gijsbert van der Wal en noviembre de 2014.

Tal como explica el fotógrafo en su cuenta en Flickr, el mismo día que la tomó, la publicó en Facebook y se hizo viral. También la publicó en Twitter y la tiene como tuit fijo en su TL.

Se trata de una foto tomada en el Rijksmuseum, la leyenda dice algo como:

“Nueva generación de visitantes del museo esta tarde en el @rijksmuseum

En su relato en Flickr, el fotógrafo dice que los comentarios a su foto, incluían los que criticaban a los jóvenes por estar más pendientes de whatsapp que de las obras del museo, y algunos que afirmaban que lo que hacían era utilizar una aplicación de libre descarga del museo, con recorridos multimedia de las obras.

(No sé si la aplicación es la misma desde entonces, imagino que habrá mejorado, pero para los incrédulos y los curiosos, pueden ver la referencia y el enlace de descarga aquí. Y como está en la web del museo, también pueden aprovechar para echarle una “ojeada”)

Al respecto, el fotógrafo dijo que aunque esa parecía una buena explicación, en su opinión, si la aplicación estuviera bien diseñada, debería dirigir la atención de las personas desde el teléfono a los objetos en la exhibición.

Honestamente lo entiendo, y quizás en el 2014 esa sería una lógica bastante aceptable. Pero esa lógica pareciera concebir al visitante de un museo, solamente como un sujeto pasivo, que asiste a las exhibiciones a una especie de acto de contemplación.

Como ya saben que soy amante de la tecnología, se imaginarán que viendo la publicación de la foto ayer, en el muro de Facebook de una querida amiga, y leyendo la explicación del fotógrafo, no pude dejar de pensar que la foto es de un grupo de jóvenes estudiantes, por lo que imaginé mi propia versión de los sucesos:

En la foto se aprecia un grupo de estudiantes de bachillerato, que fueron al Rijksmuseum a hacer una investigación sobre la vida y obra de Rembrandt.

La investigación inició ubicando unos datos en esa y otras obras de la sala, orientados por una serie de preguntas elaboradas como acertijos.

Al momento de la foto, los estudiantes que estaban organizados en equipos, ya habían recogido y registrado los hallazgos en una base de datos en la nube que, en ese momento, todos compartían.

Los datos que recopilaron, estaban tanto en las obras, como en material multimedia que se encontraba ubicado en el museo, y que los estudientes podían encontrar y ver, usando Realidad Aumentada.

Con esa base compartida, los estudiantes se orientaron en la búsqueda de las características sociales, económicas y políticas, además de los hechos históricos relevantes durante la vida de Rembrandt, específicamente haciendo énfasis en los momentos de realización de algunas de sus obras.

Para ello, desde la sala del museo, por si tenían que volver a revisar algo que se les hubiese pasado, consultaban publicaciones disponibles en la red, incluyendo revistas arbitradas, sobre la época, e intercambiaban con estudiantes de arte de otras ciudades y países, sobre todo lo encontrado y registrado.

Los estudiantes de arte de las otras ciudades y países, forman parte de un proyecto multinacional de apreciación artística, y su propósito en el mismo, es facilitar el aprendizaje de los estudiantes de bachillerato y proporcionarles perspectivas de visión y análisis diversas. Ellos aprenden más acompañando el aprendizaje de los futuros bachilleres y también enriquecen sus perspectivas y criterios de apreciación y análisis.

Los estudiantes de bachillerato terminaban su trabajo en el museo, con un informe y una batería de comentarios y preguntas que presentarán en clase y en una videoconferencia, programada para la semana siguiente, con un historiador y con un curador del museo. Con ellos conversarán sobre las obras, la vida de Rembrandt y el contexto específico en el que cada obra se realizó.

Lo que no se ve en la foto, es la parte de la actividad en la que los estudiantes examinan las obras orientados por los acertijos y ni en la que conocen datos adicionales que están distribuidos por el museo, a través de una aplicación de Realidad Aumentada. En ella, podían recopilar también datos sobre Rembrandthuis que es el museo dedicado a Rembrandt, ubicado en el lugar donde vivió y trabajó de 1639 a 1658. (Por cierto, la casa del artista fue reconstruida para mostrar cómo era su vida cotidiana en esa época. Su visita era una actividad obligatoria para algunos equipos, pero opcional para los que estaban en el Rijksmuseum, de forma de que los estudiantes se acercaran a la cotidianidad de Rembrandt, desde diversas perspectivas).

Tampoco se ve, la parte de la investigación, en la que los estudiantes, en su salón de clases, caminan por las calles de los lugares donde vivió Rembrandt, usando lentes de Realidad Virtual, para recorrer, primero, Leiden, el poblado donde nació, se formó y comenzó su producción artística, Rembrandt; y luego Ámsterdam, ciudad a la que se mudó en 1631. En los recorridos con Realidad Virtual, el propósito era que los estudiantes pudieran apreciar, con detalle, los lugares que frecuentaba el artista, cuando hacía cada obra.

En una segunda parte de esa investigación, los estudiantes de bachillerato, en equipos con los estudiantes de arte de las otras ciudades y países, estudiarán artistas, de diversas épocas, seleccionados por cada equipo y contrastarán sus obras, el contexto y el estilo de vida, con los de Rembrandt en cada período.

¿Qué les parece esta versión?

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Dato curioso:

Para ubicar el nombre del fotógrafo, hice una rápida búsqueda de imagen en Google. El Sr Google dijo encontrar “cerca de 25,270,000,000 resultados (en 1.11 segundos)”

El sábado en la mañana, revisando mi TL en twitter, me crucé con este tuit de los amigos de @educacion3_0:

tuit abaco

Aquí el enlace a ese tuit del 24 de marzo de 2018

y, como era de esperarse, no pude evitar leer con detalle el artículo que comparten.

En esta oportunidad, Educación 3.0, nos cuenta sobre el trabajo de Izaskun Fernández de las Heras, quién no tiene cuenta en twitter, pero sí un perfil en LinkedIn, donde se presenta así: “Soy maestra. Me encanta la enseñanza y aprender nuevas cosas cada día. He creado un método para aprender y enseñar ábaco japonés. Soy muy adaptable y trabajo duro para conseguir mis objetivos”.

De acuerdo a lo reseñado por Educación 3.0, el uso del ábaco permite una aproximación más integral al aprendizaje de las matemáticas, porque con él se logra estimular los dos hemisferios del cerebro, “razonando” y “tocando” los números de forma conjunta.

La imagen de aprender matemáticas, al tocar y manipular objetos concretos que representan números, es muy potente. Tener una dimensión táctil de los números, más allá de la visual -en su representación simbólica, en su nomenclatura, o gráfica, a través de imágenes que nos permitan tener la noción de cantidad- y de las dinámicas de las operaciones, es algo tan viejo, pero potente, como milenario es el ábaco.

Es por eso, que me resultó útil e interesante el trabajo de Izaskun, reseñado por Educación 3.0. Pero también me encantó por la posibilidad de invitarnos a reflexionar y pensar en la innovación en educación, desde otra perspectiva.

Y es que en educación hay algunas tendencias que conciben a la innovación, únicamente, como la ruptura radical con todo lo existente, porque “no funciona”; con hacer las cosas de manera totalmente diferente, porque las prácticas actuales “no están dando los resultados esperados”, estimados o aspirados por algunos.

Hay una estrecha frontera entre la vocación por la innovación y el fanatismo por el cambio que puede resultar borrosa y peligrosa.

Se puede innovar haciendo una variación pequeña en el proceso que tenga como efecto un gran cambio en el resultado, o el impacto. Una modificación de unos grados en la perspectiva con la que se aprecia una imagen, puede permitir ver algo que permanece oculto desde otra perspectiva.

Como ejemplo, les dejo este cortísimo video:

 

Es por eso que, especialmente en educación, vendría bien entender que una innovación, puede ser, hacer las cosas bien, es decir, atendiendo a las inquietudes, características y necesidades de los estudiantes, pero utilizando estrategias y recursos que han funcionado, o que pueden funcionar, así sean de milenaria data, como el ábaco.

Analizar el recurso en términos de los procesos que se pueden desencadenar con su uso, escudriñar su potencial pasándolo por el tamiz de los avances en la neurociencia, permite que el maestro tenga una mejor perspectiva sobre su aprovechamiento en la escuela. Todo ello requiere de un maestro con buena formación, completa y actualizada.

Se puede utilizar el ábaco en un proyecto o también, el ábaco como proyecto.

En un proyecto puede servir de excusa para estudiar las culturas y momentos históricos en los que surgió y se utilizó, por ejemplo; y para investigar sobre la dinámica social y económica, en esos momentos, así como, sobre las características culturales de los grupos sociales que lo incorporaron en su dinámica cotidiana.

Como proyecto, analizar como está construido el ábaco, puede servir para conocer sobre materiales y sus potencialidades en la construcción, pero también para hablar sobre el reciclaje, qué se recicla y cómo y por qué es necesario.

Se pueden aprender muchas más cosas que matemáticas con ese legendario instrumento, como a trabajar la madera (si la escuela no tiene un ábaco, puede construirlo con sus estudiantes), se pueden estudiar los tipos de ábacos, su historia, funcionamiento, semejanzas y diferencias. Se puede investigar sobre el ábaco de Napier y los aportes a las matemáticas de su autor.

¿Y cómo no relacionarlo con las nuevas tecnologías, ubicando aplicaciones que se basan en su uso, o que replican su lógica? En este caso, se pueden utilizar algunas de ellas en clase, y ver su eficacia, comparando su uso con el ábaco en físico, y para los cursos más avanzados, se puede sugerir a sus estudiantes que comparen diversas aplicaciones para que evalúen su potencial en los procesos de aprendizaje.

El potencial del ábaco como “excusa”, supera su uso en los primeros años de educación primaria.

La imagen del ábaco, también ha servido para otro tipo de enseñanza, la asociada con la convivencia y el reconocimiento del otro.

Uno de los ejemplos que me gusta más, es el de la escena de Escritores de la Libertad (Freedom Writers) en la que la profesora, usa como estrategia “visualizar cantidad”, en una forma físicamente muy parecida al ábaco, para que sus estudiantes se reconozcan, unos en la realidad de los otros. ¿Conocen esa escena? ¿Vieron esa película?

Bueno, aquí les dejo el fragmento de la película al que me refiero. Aunque, le falta la escena previa, que justifica el ejercicio, y la a traducción no es una maravilla, para lo que quiero ilustrar, funciona.

 

Y a ti, ¿te parece útil o interesante explorar la potencialidad del ábaco? ¿qué actividades o estrategias se te ocurren?

Una acotación final, al margen, del tema del post: Si no han visto Escritores de la Libertad, les sugiero que la vean y que investiguen sobre ella, porque es la reseña de un caso real. Como película, además del tema central, toca muchos temas relacionados con el funcionamiento del sistema educativo, con muy buena perspectiva e información, y con situaciones que permiten su uso para formación.

Es una película que, con frecuencia la uso en mis clases para fomentar reflexión y debate sobre diversos temas, incluyendo los relacionados con la gestión escolar y el cambio organizacional.

Ah, en este enlace, pueden encontrar información de la Fundación creada a raíz de esa experiencia.