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El pasado 26 de junio publiqué una encuesta en Twitter. En ella preguntaba ¿sabe la diferencia entre “ocultar” y “no descargar” un archivo en un dispositivo?

Muy pocos respondieron, pero la mayoría de los que lo hicieron, dijeron que no. Aquí pueden ver la encuesta con los resultados.

En privado y por WhatsApp, algunos me preguntaron el motivo del sondeo y, entre ellos, hubo los que me dijeron que, por sentido común y el obvio significado de los términos, podían saber la diferencia, pero que eso no era algo que manejaran directa y conscientemente.

Se trata de un bache en nuestra alfabetización informática y digital. (Sí, parecen exactamente lo mismo, pero no lo son).

Pero vayamos un momento al precedente que motivó mi pregunta: como todos, participo en varios chats grupales por WhatsApp. Algunos son familiares, otros de panas, pero otros son vecinales y de trabajo, o en mi caso de ONGs de educación y DDHH.

En algunos de esos chats, se ha logrado regular la participación, aprovechando el medio al máximo, pero sin recargar las comunicaciones y los dispositivos de información y data innecesaria.

Pero en otros, lograrlo puede ser impresionantemente complicado y desagradable, porque los participantes sienten que se les está coartando la libertad de expresión, y no se diga cuando se hace una observación o sugerencia, al respecto, a uno de los moderadores, porque sin darse cuenta, terminan infringiendo las mismas normas que promueven.

Como supondrán, en uno de esos chats, uno de los formales, uno de los moderadores envió un video pesado y no elaborado para el chat, con una dramatización relacionada con una alerta sobre la que se quería sensibilizar a los participantes. En otro contexto, sin apagones ni restricciones de datos o de conexión a internet, incluso, sin restricciones económicas y de disponibilidad en el mercado, para cambiar y actualizar los dispositivos con frecuencia, ese video hubiera resultado un dato más, un poco pesado y algo fuera de lugar, pero pasable o que simplemente, se podía ignorar, pero en la Venezuela actual, requería un comentario, en privado, para no agregar más mensajes distractores al chat.

La respuesta del moderador fue explicarme que podía dejar de verlo, bajarlo solo en wifi y borrarlo. Incluso llegó a sugerirme que solamente bajara y viera los mensajes escritos de ese chat, como si el resto de los mensajes fueran prescindibles.

Obviamente, el moderador no entiende que cuando se envían mensajes a un chat con normas y restricciones de uso, especialmente cuando los envía un moderador, son para que los participantes los vean, porque si son prescindibles, entonces mejor no enviarlos.

Hasta ese momento, pensé que hay competencias de comunicación y alfabetización digital, que es importante trabajar para poder aprovechar al máximo el potencial de las nuevas tecnologías, especialmente, apoyando la organización comunitaria.

Sin embargo, al día siguiente recibí un mensaje privado de ese moderador, con una cadena en la que se mostraban los pasos a seguir, para “ocultar” archivos recibidos en WhatsApp, de la galería del dispositivo, para él, esa era la solución a todos mis problemas.

(Para los que no están familiarizados con el término, en los dispositivos se pueden hacer visibles, u ocultar, los archivos de determinados formatos, para las aplicaciones que los usan. Los archivos multimedia, por su formato, pueden ser identificados y mostrados por las aplicaciones que los usan, como la “galería”, -sí, la galería es una-, siempre que el sistema permita a la aplicación, ubicarlos en la unidad de memoria. En muchos casos, eso se hace por defecto).

Cuando lo leí, muy amablemente, le agradecí la información y le dije que investigaría al respecto, porque las instrucciones eran para “ocultar” los archivos. Su respuesta fue poco agradable, porque desde su punto de vista, no había nada que funcionara para mí.

Fue entonces, cuando entendí que el problema de alfabetización era más profundo.

Bueno, hay una parte derivada del poco desarrollo de competencias comunicativas:

– leer y comprender lo que el otro dice y preguntar o investigar, si no se entiende bien lo que el otro quiso decir, o si se desconocen los términos, por ejemplo;

– no interpretar o suponer, sino verificar que estás entendiendo lo que tu interlocutor quiere comunicar.

Para ello, la actitud ante el interlocutor, es importante.

Hay otra parte también relacionada con el desarrollo de competencias comunicativas, pero asociadas a la organización y el intercambio para fines específicos.

En ese caso, por lo veloz que ha sido la proliferación del uso de las tecnologías, tenemos mucho trabajo pendiente para lograr unas competencias mínimas que nos permitan organizar y participar en chats grupales, constituidos para fines específicos. Las competencias deben desarrollarse tanto para los participantes, como para los organizadores y moderadores.

Pero hay una parte relacionada con la alfabetización digital e informática. Cuando en un dispositivo Android (los dispositivos IPhone tienen una pequeña variación en esta lógica porque tienen asociado almacenamiento en la nube), se recibe un archivo multimedia (video e imagen, y algunos de audio en formatos diferentes al propio de WhatsApp, porque esos, que son los “de voz” la aplicación los descarga automáticamente), si el usuario tiene activada la opción para que no se descarguen o se descarguen usando wifi, el archivo no se puede ver, o escuchar.

Obviamente, en lo que se descarga, el archivo ya se puede ver y escuchar, sin problemas.

Una vez descargado el archivo, el usuario tiene dos opciones: ocultarlo en la galería, (con una función que se puede programar en la aplicación) o borrarlo. En ambos casos, ya fue grabado en la unidad de memoria del dispositivo con la consecuencia de contribuir a que el dispositivo progresivamente funcione más lento.

Para aligerar el funcionamiento del dispositivo, se puede liberar espacio borrando archivos, pero ese mecanismo, permite solamente una recuperación parcial, porque cada unidad de datos grabada y luego borrada, deja un espacio y rompe la secuencia de grabación de futuros archivos y aplicaciones.

En otras palabras, cuando uno graba y borra archivos en discos, la secuencia de la memoria se interrumpe, quedan huecos entre partes de la información almacenada y cada vez que una aplicación busca data o trata de correr, tarda más, buscando pedazos de la información por la unidad. Eso es algo que se aprendía cuando uno tenía que lidiar con las primeras computadoras.

Cuando la velocidad del disco se ve afectada notablemente, lo que se hace -o se estilaba hacer en una computadora-, es desfragmentar el disco, con una aplicación que normalmente está disponible en el sistema. Si el disco está muy fragmentado, lo recomendable es reformatearlo, lo que implica borrar todo en la unidad, por lo que se requiere hacer un respaldo y volver a instalar sistema, aplicaciones y data, desde el principio.

A esta altura, se entiende que las personas que no tuvieron que lidiar a fondo con sus computadoras, nunca se hayan paseado por esta lógica y procedimientos, pero también se entiende que, dado que se ha generalizado el uso de la tecnología y a pesar de que existan técnicos dedicados al mantenimiento de esos equipos, lo lógico es que un mínimo de alfabetización informática, incluya el conocimiento de este tipo de cosas.

Sin embargo, ese conocimiento no resuelve el problema en los dispositivos de mayor uso actualmente, porque los teléfonos móviles o celulares tienen una unidad de memoria diferente a la de las computadoras, es una memoria flash, que no funciona como una unidad de disco, por lo que no aplica la desfragmentación como solución y el reinicio de fábrica, que es lo más parecido a reformatear el disco, acorta la vida de la unidad, porque en esas memorias se puede escribir, o almacenar datos y aplicaciones, una cantidad determinada de veces.

Es decir, cada vez que Usted instala una aplicación, guarda datos en el dispositivo, y lo reinicia de fábrica, está consumiendo tiempo de vida útil de su unidad, que no puede recuperar, como si se tratara del disco duro de una computadora.

Eso también es parte de la alfabetización mínima, que requerimos tener en estos días.

¿No creen que si conociéramos ese tipo de información y especialmente, con las limitaciones para actualizar y cambiar de dispositivos que tenemos en Venezuela, sería muy diferente el uso y el intercambio que se haría, en las aplicaciones de mensajería, como WhatsApp?

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Hoy iba a escribirles algo sobre 3D, pero en el manejo de imágenes, sin embargo, buscando unos videos para mostrar a unos amigos unas buenas puestas del sonido denominado 8D, del que les hablé en mi post anterior, me tropecé con un youtuber llamado Jaime Altozano  que me pareció genial.

Aquí les dejo el video:

 

¡Pueden suscribirse a su canal, que tiene muchas más cosas que el fulano 8D!!

Les dejo también, insertado, el video de uno de los mejores ejemplos que él ha encontrado de la puesta en 8D (concuerdo con él en su apreciación):

 

Y para cerrar, les dejo el Claro de Luna de Beethoven también #Modo8D, que está en un canal de música clásica con esa tecnología. Ojo, es interesante, pero, no logran el sonido realmente envolvente en las piezas que he escuchado.

Que lo disfruten:

 

PS: en otro momento, con algo de conexión real, comparto lo que quería del uso del 3D pero gráfico.

¿Alguna vez escucharon Hallelujah, esa canción potente del canadiense Leonard Cohen, de 1984 que, desde entonces y en la voz de múltiples intérpretes, ha sido apreciada por muchos?

Les confieso que desde mi agnosticismo, me encanta, obviamente, me gustan más unas interpretaciones que otras.

Les comento ésto porque ayer me mandaron esa canción por un chat de WhatsApp y es que, parece que la llamada tecnología 8D fue descubierta y se está viralizando, con los mensajes más diversos y con peculiares explicaciones.

Así es, es posible que comiencen a llegarles audios con presentaciones como: “Es la nueva música del Pentatonix, compuesta con tecnología 8D. Escúchala sólo con auriculares. Será la primera vez que escucharás esa canción con el cerebro y no con los oídos. Sentirás la música desde fuera y no desde los auriculares. Siente los efectos de esta nueva tecnología.” (Bueno, ese es el texto con el que me la enviaron).

El audio que recibí se parece bastante al de esta publicación que encontré en el canal Beeden Music. Aunque éste, a diferencia del que está circulando, logra mejor la sensación envolvente.

Para mí que soy fanática de la Realidad Virtual, del cine 3D y del sonido envolvente desde que recuerdo (tanto que cuando salió a la venta en mi país, me compré un equipito Kenwood XD-790 porque tenía audio 3D-stereo), el audio fue un poco decepcionante, porque lo que escuchaba era el vaivén del sonido de la canción oscilar por la parte posterior de mi cabeza, sin atisbos de la sensación realmente envolvente.

A quién me la mandó y a otras personas con las que compartí la canción (en su versión más envolvente), les comentaba, sobre el mensaje, algunas cosas que es importante tener claras al reenviar:

1. Esa canción no fue compuesta por Pentatonix, ni fue arreglada, o grabada por ellos como 8D. (Ojo, el arreglo para varias voces es bueno). Pero se trata de una canción que fue editada con la llamada tecnología 8D.

2. A lo que se está llamando 8D, es a una tecnología usada para realidad virtual, pero que tiene sus antecedentes en la tecnología 3D.

3. Siempre se escucha con el cerebro. Los oídos son el canal principal de acceso, sin los que se hace imposible la experiencia, pero hay varios factores que determinan la versión final de la experiencia, incluyendo la vista que le da sentido a ciertos sonidos. Y el cuerpo entero interviene.

Pero, en lo que nos atañe en este momento, la diferencia está en escuchar con o sin audífonos, en primer lugar, porque al usar audífonos y dependiendo del tipo que se utilice, el sonido deja de percibirse como algo externo proveniente de una fuente determinada y pasa a apreciarse como algo que está en el centro de tu cabeza (siempre adoré esa sensación después de usar los primeros audífonos estéreo serios).

Y en segundo lugar, con esta tecnología, la sensación se expande, dejas de percibir el sonido como si estuviera en el centro de tu cerebro y, dependiendo de la calidad de la grabación (porque hay grabaciones utilizando directamente la tecnología) o de la transformación del audio, sientes que estás en medio del sonido, porque puede ser realmente envolvente.

El efecto puede ser más tripeante, en la medida en que resulte más envolvente. Imagínense que están sumergidos en Realidad Virtual (con lentes obviamente), lo máximo es tener sonido envolvente, o “escuchar por todas partes”.

Inciso: Por cierto, después de publicar, recordé que la experiencia más interesante de sonido envolvente, la tuve en Buenos Aires, en un concierto de campanas. Obviamente, no tiene nada que ver con 8D, ni realidad virtual, pero imaginen por un momento, escuchar un concierto desde el centro de la orquesta, con la sincronía y el volumen, precisamente cuidado. Esa fue una experiencia alucinante. En mi caso, tuve la suerte de identificar a tiempo, un buen lugar para escucharlo, porque pude apreciar la experiencia casi desde su centro.

Imagino que, como muchas cosas, tratarán de adoptar y vender esa tecnología, como algo mágico, “espiritual”, etc, con múltiples efectos, pero actualmente, se trata fundamentalmente de un recurso para hacer más reales los audios de los videos o de las experiencias de Realidad Virtual. Así que su uso, como todo lo asociado RV, puede ser muy bien desarrollado y útil en muchos campos.

Sin embargo, en el mundo de la música, hay gente transformando piezas con esta tecnología y hay varios canales en YouTube dedicados a difundir.

En uno de ellos, me encontré esta canción (que no me encanta, y que en estilo y mensaje contrasta notablemente con Hallelujah) Tove Lo – Habits (Hippie Sabotage Remix), que logra el efecto envolvente mucho mejor, haciendo que percibas el sonido, como si estuviera viajando, hasta por encima de la cabeza. Es muy interesante, insisto, la experiencia, la canción no tanto jajaja.

También les dejo esta otra versión de Hallelujah, la misma de Pentatonix, pero con mejor logro en la sensación de sonido envolvente.

Y como complemento, para los más espirituosos, les dejo Orinoco Flow de Enya, aunque creo que no será mi favorita por el logro de la sensación envolvente, aunque está bastante bien.

Bueno, una nota al margen: como me Encanta Pentatonix, aquí les dejo “los sonidos del silencio”, modo normalito que es una buena grabación que escuchada con auriculares, la van a sentir en el centro del cerebro. 😉

Notas: 1. Como estoy escribiendo desde la app Android en mi aparatico, les debo los videos embebidos.

2. ¡Eeeepaaaa, tanto tiempo! Tenía este canal en hibernación, espero lograr que se mantenga despierto.

Revisando mi TL en Twitter, esta tarde, me tropecé con el siguiente artículo de @TecNovedosos

6 fenómenos que la física aún no ha podido explicar

Leyéndolo, con el corneteo de fondo por la celebración, anticipada, del fin del año escolar y la graduación de los bachilleres de la zona en la que vivo, se me ocurrió este ejercicio de ciencias y lengua (con el perdón de los amigos de @TecNovedosos) que publiqué como un hilo en mi cuenta de Twitter @olgaramos.

Aquí se los dejo, tal como lo publiqué:

Ejercicio de ciencias y lengua (con el perdón de los amigos de @TecNovedosos)

Lengua: Identifica todos los errores de redacción en el texto, explícalos y propón una redacción alternativa.
Revisa la redacción cuando termines la sección de ciencias.

Ciencias:
– ¿Son esos 6 fenómenos aún no explicados por la física?
– Enuncia de forma clara y sencilla los fenómenos a los que se refiere el artículo. Selecciona 3 referencias -una página web, un video y el capítulo de un libro-, por fenómeno y apóyate en ellas al redactar.

Para realizar la tarea:
– Organízate en equipo y trabaja de forma colaborativa, cuidando que todos trabajen los aprendizajes en las dos áreas.
– Discute en equipo cómo se relacionan los fenómenos entre sí. – Organicen una exposición para debatir en clase, con los otros equipos.

La actividad termina con un taller de trabajo en el aula, en el que cada grupo presenta:

– Sus hallazgos sobre la redacción del texto original.
– La organización y el enunciado de cada fenómeno.
– Las referencias utilizadas en cada caso.

Entre todos y de forma organizada, seleccionarán:
– Una redacción final, entre las propuestas para cada fenómeno, que sea la más clara y sencilla y a la vez, que tenga mejor sustento científico.
– Las referencias más sólidas e ilustrativas por fenómeno.

A modo de cierre, todos compartirán sus aprendizajes y hallazgos, sobre lengua y ciencias, más allá de las actividades específicas del ejercicio; y sobre organización y trabajo en equipo, exposición y debates, evaluación de textos y referencias y toma de decisiones en colectivo.

Hace 5 días publiqué por esta vía: Rembrandt a través de la pantalla… o cada quien con su cristal, a propósito de los comentarios sobre la foto de un grupo de estudiantes en un museo, trabajando con sus celulares, que se hizo viral en el 2014.

Hoy la volví a encontrar publicada en Facebook y un gran amigo, Henry Georget compartió, entre los comentarios a la foto, este artículo, escrito por Mark Molloy (@MarkMolloy99) en enero del 2016.

The real story behind a viral Rembrandt ‘kids on phones’ photo.

El artículo incluye, entre otros, un tuit del 2014, de Lammie Oostenbrink donde publica otra foto de ese día, una muy diferente y explica que la foto que se hizo viral, había sido mal interpretada.

Aquí les dejo la otra foto:

Siempre podemos ver, tamizar, concluir y opinar; o podemos ver, investigar, analizar, concluir y opinar. Todo depende de cuán dispuestos estamos a ajustar o cambiar nuestros cristales.

Ayer, nuevamente, me tropecé por las redes, con la foto de un grupo de jóvenes en un museo, concentrados en sus celulares.

Se trata de una foto tomada por el fotógrafo Gijsbert van der Wal en noviembre de 2014.

Tal como explica el fotógrafo en su cuenta en Flickr, el mismo día que la tomó, la publicó en Facebook y se hizo viral. También la publicó en Twitter y la tiene como tuit fijo en su TL.

Se trata de una foto tomada en el Rijksmuseum, la leyenda dice algo como:

“Nueva generación de visitantes del museo esta tarde en el @rijksmuseum

En su relato en Flickr, el fotógrafo dice que los comentarios a su foto, incluían los que criticaban a los jóvenes por estar más pendientes de whatsapp que de las obras del museo, y algunos que afirmaban que lo que hacían era utilizar una aplicación de libre descarga del museo, con recorridos multimedia de las obras.

(No sé si la aplicación es la misma desde entonces, imagino que habrá mejorado, pero para los incrédulos y los curiosos, pueden ver la referencia y el enlace de descarga aquí. Y como está en la web del museo, también pueden aprovechar para echarle una “ojeada”)

Al respecto, el fotógrafo dijo que aunque esa parecía una buena explicación, en su opinión, si la aplicación estuviera bien diseñada, debería dirigir la atención de las personas desde el teléfono a los objetos en la exhibición.

Honestamente lo entiendo, y quizás en el 2014 esa sería una lógica bastante aceptable. Pero esa lógica pareciera concebir al visitante de un museo, solamente como un sujeto pasivo, que asiste a las exhibiciones a una especie de acto de contemplación.

Como ya saben que soy amante de la tecnología, se imaginarán que viendo la publicación de la foto ayer, en el muro de Facebook de una querida amiga, y leyendo la explicación del fotógrafo, no pude dejar de pensar que la foto es de un grupo de jóvenes estudiantes, por lo que imaginé mi propia versión de los sucesos:

En la foto se aprecia un grupo de estudiantes de bachillerato, que fueron al Rijksmuseum a hacer una investigación sobre la vida y obra de Rembrandt.

La investigación inició ubicando unos datos en esa y otras obras de la sala, orientados por una serie de preguntas elaboradas como acertijos.

Al momento de la foto, los estudiantes que estaban organizados en equipos, ya habían recogido y registrado los hallazgos en una base de datos en la nube que, en ese momento, todos compartían.

Los datos que recopilaron, estaban tanto en las obras, como en material multimedia que se encontraba ubicado en el museo, y que los estudientes podían encontrar y ver, usando Realidad Aumentada.

Con esa base compartida, los estudiantes se orientaron en la búsqueda de las características sociales, económicas y políticas, además de los hechos históricos relevantes durante la vida de Rembrandt, específicamente haciendo énfasis en los momentos de realización de algunas de sus obras.

Para ello, desde la sala del museo, por si tenían que volver a revisar algo que se les hubiese pasado, consultaban publicaciones disponibles en la red, incluyendo revistas arbitradas, sobre la época, e intercambiaban con estudiantes de arte de otras ciudades y países, sobre todo lo encontrado y registrado.

Los estudiantes de arte de las otras ciudades y países, forman parte de un proyecto multinacional de apreciación artística, y su propósito en el mismo, es facilitar el aprendizaje de los estudiantes de bachillerato y proporcionarles perspectivas de visión y análisis diversas. Ellos aprenden más acompañando el aprendizaje de los futuros bachilleres y también enriquecen sus perspectivas y criterios de apreciación y análisis.

Los estudiantes de bachillerato terminaban su trabajo en el museo, con un informe y una batería de comentarios y preguntas que presentarán en clase y en una videoconferencia, programada para la semana siguiente, con un historiador y con un curador del museo. Con ellos conversarán sobre las obras, la vida de Rembrandt y el contexto específico en el que cada obra se realizó.

Lo que no se ve en la foto, es la parte de la actividad en la que los estudiantes examinan las obras orientados por los acertijos y ni en la que conocen datos adicionales que están distribuidos por el museo, a través de una aplicación de Realidad Aumentada. En ella, podían recopilar también datos sobre Rembrandthuis que es el museo dedicado a Rembrandt, ubicado en el lugar donde vivió y trabajó de 1639 a 1658. (Por cierto, la casa del artista fue reconstruida para mostrar cómo era su vida cotidiana en esa época. Su visita era una actividad obligatoria para algunos equipos, pero opcional para los que estaban en el Rijksmuseum, de forma de que los estudiantes se acercaran a la cotidianidad de Rembrandt, desde diversas perspectivas).

Tampoco se ve, la parte de la investigación, en la que los estudiantes, en su salón de clases, caminan por las calles de los lugares donde vivió Rembrandt, usando lentes de Realidad Virtual, para recorrer, primero, Leiden, el poblado donde nació, se formó y comenzó su producción artística, Rembrandt; y luego Ámsterdam, ciudad a la que se mudó en 1631. En los recorridos con Realidad Virtual, el propósito era que los estudiantes pudieran apreciar, con detalle, los lugares que frecuentaba el artista, cuando hacía cada obra.

En una segunda parte de esa investigación, los estudiantes de bachillerato, en equipos con los estudiantes de arte de las otras ciudades y países, estudiarán artistas, de diversas épocas, seleccionados por cada equipo y contrastarán sus obras, el contexto y el estilo de vida, con los de Rembrandt en cada período.

¿Qué les parece esta versión?

——

Dato curioso:

Para ubicar el nombre del fotógrafo, hice una rápida búsqueda de imagen en Google. El Sr Google dijo encontrar “cerca de 25,270,000,000 resultados (en 1.11 segundos)”

El sábado en la mañana, revisando mi TL en twitter, me crucé con este tuit de los amigos de @educacion3_0:

tuit abaco

Aquí el enlace a ese tuit del 24 de marzo de 2018

y, como era de esperarse, no pude evitar leer con detalle el artículo que comparten.

En esta oportunidad, Educación 3.0, nos cuenta sobre el trabajo de Izaskun Fernández de las Heras, quién no tiene cuenta en twitter, pero sí un perfil en LinkedIn, donde se presenta así: “Soy maestra. Me encanta la enseñanza y aprender nuevas cosas cada día. He creado un método para aprender y enseñar ábaco japonés. Soy muy adaptable y trabajo duro para conseguir mis objetivos”.

De acuerdo a lo reseñado por Educación 3.0, el uso del ábaco permite una aproximación más integral al aprendizaje de las matemáticas, porque con él se logra estimular los dos hemisferios del cerebro, “razonando” y “tocando” los números de forma conjunta.

La imagen de aprender matemáticas, al tocar y manipular objetos concretos que representan números, es muy potente. Tener una dimensión táctil de los números, más allá de la visual -en su representación simbólica, en su nomenclatura, o gráfica, a través de imágenes que nos permitan tener la noción de cantidad- y de las dinámicas de las operaciones, es algo tan viejo, pero potente, como milenario es el ábaco.

Es por eso, que me resultó útil e interesante el trabajo de Izaskun, reseñado por Educación 3.0. Pero también me encantó por la posibilidad de invitarnos a reflexionar y pensar en la innovación en educación, desde otra perspectiva.

Y es que en educación hay algunas tendencias que conciben a la innovación, únicamente, como la ruptura radical con todo lo existente, porque “no funciona”; con hacer las cosas de manera totalmente diferente, porque las prácticas actuales “no están dando los resultados esperados”, estimados o aspirados por algunos.

Hay una estrecha frontera entre la vocación por la innovación y el fanatismo por el cambio que puede resultar borrosa y peligrosa.

Se puede innovar haciendo una variación pequeña en el proceso que tenga como efecto un gran cambio en el resultado, o el impacto. Una modificación de unos grados en la perspectiva con la que se aprecia una imagen, puede permitir ver algo que permanece oculto desde otra perspectiva.

Como ejemplo, les dejo este cortísimo video:

 

Es por eso que, especialmente en educación, vendría bien entender que una innovación, puede ser, hacer las cosas bien, es decir, atendiendo a las inquietudes, características y necesidades de los estudiantes, pero utilizando estrategias y recursos que han funcionado, o que pueden funcionar, así sean de milenaria data, como el ábaco.

Analizar el recurso en términos de los procesos que se pueden desencadenar con su uso, escudriñar su potencial pasándolo por el tamiz de los avances en la neurociencia, permite que el maestro tenga una mejor perspectiva sobre su aprovechamiento en la escuela. Todo ello requiere de un maestro con buena formación, completa y actualizada.

Se puede utilizar el ábaco en un proyecto o también, el ábaco como proyecto.

En un proyecto puede servir de excusa para estudiar las culturas y momentos históricos en los que surgió y se utilizó, por ejemplo; y para investigar sobre la dinámica social y económica, en esos momentos, así como, sobre las características culturales de los grupos sociales que lo incorporaron en su dinámica cotidiana.

Como proyecto, analizar como está construido el ábaco, puede servir para conocer sobre materiales y sus potencialidades en la construcción, pero también para hablar sobre el reciclaje, qué se recicla y cómo y por qué es necesario.

Se pueden aprender muchas más cosas que matemáticas con ese legendario instrumento, como a trabajar la madera (si la escuela no tiene un ábaco, puede construirlo con sus estudiantes), se pueden estudiar los tipos de ábacos, su historia, funcionamiento, semejanzas y diferencias. Se puede investigar sobre el ábaco de Napier y los aportes a las matemáticas de su autor.

¿Y cómo no relacionarlo con las nuevas tecnologías, ubicando aplicaciones que se basan en su uso, o que replican su lógica? En este caso, se pueden utilizar algunas de ellas en clase, y ver su eficacia, comparando su uso con el ábaco en físico, y para los cursos más avanzados, se puede sugerir a sus estudiantes que comparen diversas aplicaciones para que evalúen su potencial en los procesos de aprendizaje.

El potencial del ábaco como “excusa”, supera su uso en los primeros años de educación primaria.

La imagen del ábaco, también ha servido para otro tipo de enseñanza, la asociada con la convivencia y el reconocimiento del otro.

Uno de los ejemplos que me gusta más, es el de la escena de Escritores de la Libertad (Freedom Writers) en la que la profesora, usa como estrategia “visualizar cantidad”, en una forma físicamente muy parecida al ábaco, para que sus estudiantes se reconozcan, unos en la realidad de los otros. ¿Conocen esa escena? ¿Vieron esa película?

Bueno, aquí les dejo el fragmento de la película al que me refiero. Aunque, le falta la escena previa, que justifica el ejercicio, y la a traducción no es una maravilla, para lo que quiero ilustrar, funciona.

 

Y a ti, ¿te parece útil o interesante explorar la potencialidad del ábaco? ¿qué actividades o estrategias se te ocurren?

Una acotación final, al margen, del tema del post: Si no han visto Escritores de la Libertad, les sugiero que la vean y que investiguen sobre ella, porque es la reseña de un caso real. Como película, además del tema central, toca muchos temas relacionados con el funcionamiento del sistema educativo, con muy buena perspectiva e información, y con situaciones que permiten su uso para formación.

Es una película que, con frecuencia la uso en mis clases para fomentar reflexión y debate sobre diversos temas, incluyendo los relacionados con la gestión escolar y el cambio organizacional.

Ah, en este enlace, pueden encontrar información de la Fundación creada a raíz de esa experiencia.