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Ayer, nuevamente, me tropecé por las redes, con la foto de un grupo de jóvenes en un museo, concentrados en sus celulares.

Se trata de una foto tomada por el fotógrafo Gijsbert van der Wal en noviembre de 2014.

Tal como explica el fotógrafo en su cuenta en Flickr, el mismo día que la tomó, la publicó en Facebook y se hizo viral. También la publicó en Twitter y la tiene como tuit fijo en su TL.

Se trata de una foto tomada en el Rijksmuseum, la leyenda dice algo como:

“Nueva generación de visitantes del museo esta tarde en el @rijksmuseum

En su relato en Flickr, el fotógrafo dice que los comentarios a su foto, incluían los que criticaban a los jóvenes por estar más pendientes de whatsapp que de las obras del museo, y algunos que afirmaban que lo que hacían era utilizar una aplicación de libre descarga del museo, con recorridos multimedia de las obras.

(No sé si la aplicación es la misma desde entonces, imagino que habrá mejorado, pero para los incrédulos y los curiosos, pueden ver la referencia y el enlace de descarga aquí. Y como está en la web del museo, también pueden aprovechar para echarle una “ojeada”)

Al respecto, el fotógrafo dijo que aunque esa parecía una buena explicación, en su opinión, si la aplicación estuviera bien diseñada, debería dirigir la atención de las personas desde el teléfono a los objetos en la exhibición.

Honestamente lo entiendo, y quizás en el 2014 esa sería una lógica bastante aceptable. Pero esa lógica pareciera concebir al visitante de un museo, solamente como un sujeto pasivo, que asiste a las exhibiciones a una especie de acto de contemplación.

Como ya saben que soy amante de la tecnología, se imaginarán que viendo la publicación de la foto ayer, en el muro de Facebook de una querida amiga, y leyendo la explicación del fotógrafo, no pude dejar de pensar que la foto es de un grupo de jóvenes estudiantes, por lo que imaginé mi propia versión de los sucesos:

En la foto se aprecia un grupo de estudiantes de bachillerato, que fueron al Rijksmuseum a hacer una investigación sobre la vida y obra de Rembrandt.

La investigación inició ubicando unos datos en esa y otras obras de la sala, orientados por una serie de preguntas elaboradas como acertijos.

Al momento de la foto, los estudiantes que estaban organizados en equipos, ya habían recogido y registrado los hallazgos en una base de datos en la nube que, en ese momento, todos compartían.

Los datos que recopilaron, estaban tanto en las obras, como en material multimedia que se encontraba ubicado en el museo, y que los estudientes podían encontrar y ver, usando Realidad Aumentada.

Con esa base compartida, los estudiantes se orientaron en la búsqueda de las características sociales, económicas y políticas, además de los hechos históricos relevantes durante la vida de Rembrandt, específicamente haciendo énfasis en los momentos de realización de algunas de sus obras.

Para ello, desde la sala del museo, por si tenían que volver a revisar algo que se les hubiese pasado, consultaban publicaciones disponibles en la red, incluyendo revistas arbitradas, sobre la época, e intercambiaban con estudiantes de arte de otras ciudades y países, sobre todo lo encontrado y registrado.

Los estudiantes de arte de las otras ciudades y países, forman parte de un proyecto multinacional de apreciación artística, y su propósito en el mismo, es facilitar el aprendizaje de los estudiantes de bachillerato y proporcionarles perspectivas de visión y análisis diversas. Ellos aprenden más acompañando el aprendizaje de los futuros bachilleres y también enriquecen sus perspectivas y criterios de apreciación y análisis.

Los estudiantes de bachillerato terminaban su trabajo en el museo, con un informe y una batería de comentarios y preguntas que presentarán en clase y en una videoconferencia, programada para la semana siguiente, con un historiador y con un curador del museo. Con ellos conversarán sobre las obras, la vida de Rembrandt y el contexto específico en el que cada obra se realizó.

Lo que no se ve en la foto, es la parte de la actividad en la que los estudiantes examinan las obras orientados por los acertijos y ni en la que conocen datos adicionales que están distribuidos por el museo, a través de una aplicación de Realidad Aumentada. En ella, podían recopilar también datos sobre Rembrandthuis que es el museo dedicado a Rembrandt, ubicado en el lugar donde vivió y trabajó de 1639 a 1658. (Por cierto, la casa del artista fue reconstruida para mostrar cómo era su vida cotidiana en esa época. Su visita era una actividad obligatoria para algunos equipos, pero opcional para los que estaban en el Rijksmuseum, de forma de que los estudiantes se acercaran a la cotidianidad de Rembrandt, desde diversas perspectivas).

Tampoco se ve, la parte de la investigación, en la que los estudiantes, en su salón de clases, caminan por las calles de los lugares donde vivió Rembrandt, usando lentes de Realidad Virtual, para recorrer, primero, Leiden, el poblado donde nació, se formó y comenzó su producción artística, Rembrandt; y luego Ámsterdam, ciudad a la que se mudó en 1631. En los recorridos con Realidad Virtual, el propósito era que los estudiantes pudieran apreciar, con detalle, los lugares que frecuentaba el artista, cuando hacía cada obra.

En una segunda parte de esa investigación, los estudiantes de bachillerato, en equipos con los estudiantes de arte de las otras ciudades y países, estudiarán artistas, de diversas épocas, seleccionados por cada equipo y contrastarán sus obras, el contexto y el estilo de vida, con los de Rembrandt en cada período.

¿Qué les parece esta versión?

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Dato curioso:

Para ubicar el nombre del fotógrafo, hice una rápida búsqueda de imagen en Google. El Sr Google dijo encontrar “cerca de 25,270,000,000 resultados (en 1.11 segundos)”

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En estos días, turbulentos en buena parte del mundo -turbulencia de la que no escapa el sistema educativo que ofrece la educación obligatoria para los ciudadanos-, vemos que hay gente empeñada en #RepensarLaEducación (*). Cada quién desde un ámbito, o trinchera particular -dependiendo de su disposición a construir y compartir-, y obviamente, con sus propios focos, enfoques y énfasis.

Bueno, también hay gente y organizaciones del sector, y con proyectos en el sector, dedicadas a repensar y reconstruir la educación desde hace mucho tiempo, con potentes aportes, interesantes y oportunos.

Antes de seguir, adelanto que veo a la educación como un proceso complejo, de construcción a partir de interacciones, y permanente -en todo momento y a lo largo de toda la vida-, que puede ser intencional o no, y tiene objetivos específicos y generales, pero siempre múltiples que varían personal, social, y contextualmente. (Para los estudiosos y eruditos en educación, aclaro que al inicio de esta afirmación dije “veo”, para darme la licencia de expresar mi opinión, sin pretensiones académicas o de definiciones formales)

Repensar la educación, partiendo de esa visión, implica, entre otras cosas, el reto de incorporar la complejidad como atributo de la educación, de las organizaciones y del proceso educativo. Es por eso, que quiero compartir con Ustedes unas reflexiones surgidas a partir de mi lectura de un intercambio de tuits hecho con la etiqueta #RepensarLaEducación .

Aquí la captura del intercambio:

captura intercambio tuits

(Ah, un paréntesis: si les llamó la atención, les sugiero echar un ojo a la etiqueta (*) y también curiosear el trabajo de @mazzato denominado Transmedia Mind, comenzando por el abrebocas que está en el enlace).

Mis reflexiones:

Al “ver” el aula y al maestro, ese chico también “aprende por imágenes”. Sólo que lo que ve en el aula ya no le interesa y lo que ofrece el maestro, no lo conecta con algo que tenga significado para él. En términos generales, lo que ve en su entorno le resulta menos atractivo que lo que ve en su dispositivo.

Las imágenes de su dispositivo le permiten conectar realidad con fantasía, le permiten incorporar imaginación en la interpretación, le permiten identificar, identificarse y construir significados.

Pero además, el dispositivo tiene múltiples funciones y aplicaciones que le permiten trasladarse, sentirse dentro de la imagen y participante de lo que en ella sucede. Tiene imágenes reales en tiempo real (vlr) y tiene realidad virtual y aumentada, en las que puede participar o con las que puede participar, interactuar y tejer relaciones. Y eso, sin contar con la realidad mixta y la extendida, que por ser combinaciones de ellas, paradójicamente están menos extendidas y tecnológicamente, más en pañales.

Las funciones y conexiones que el estudiante tiene a través del dispositivo, le permiten acceder a múltiples recursos, información y datos, en los que puede perderse o distraerse, y también profundizar en lo que le interesa. Perderse, distraerse o profundizar, es una decisión que toma libremente el estudiante, pero que depende de su interés en el contenido y de su capacidad para encontrar y seleccionar información útil, sólida y valiosa, en lugar de un mar de datos inmanejable, o de información superficial y hasta falsa. Ese interés se despierta y esa capacidad se construye. Ambas cosas se pueden y deben promover desde el sistema educativo.

El estudiante puede, aprovechando los alcances de las conexiones, incluso expresar directamente, su opinión y punto de vista al autor de una obra o de un contenido y si tiene suerte, porque el autor responde, la calidad del intercambio va a depender de la solidez de su opinión y de su capacidad para debatir o simplemente preguntar, porque el estudiante puede hacer preguntas y sólo eso, es una ganancia en su proceso de aprendizaje. Hacer buenas preguntas, puede ser tan importante como responderlas. Dar un buen debate, es vital para ordenar las ideas, pero también para cuestionarlas y repensarlas, para reconstruir y renovar su conocimiento. Estas también son habilidades que hoy correspondería a la educación básica ayudar a desarrollar.

El potencial de conexión también es muy atractivo para ser y formar parte, expresarte, comunicar e interactuar, para acercarte, tejer y construir con personas en cualquier lugar del mundo. Hay muchas barreras que se perforan a través de la conexión y los dispositivos.

A esta altura, es más que obvio que concuerdo con los que dicen que la interacción es parte fundamental del aprendizaje. Se aprende siempre en relación con otros. Sea el autor de un libro, el maestro, el compañero de clase, el autor de un video, el escritor de un post, o simplemente el que está al lado, o al otro lado de la pantalla.

La calidad y el resultado de la interacción, depende de los participantes y de los recursos que se empleen. Hay interacciones presenciales que son muy valiosas en el proceso de aprendizaje, porque permiten la incorporación de todos los sentidos; pero también las hay reales, aunque se desarrollen a través de medios virtuales, y hay interacciones artificiales que se realizan con algoritmos y bots, que pueden tener un inmenso potencial en el proceso educativo.

Incluso, hasta hay interacciones mentales -si me permiten utilizar el término así y en este contexto-, que son las que se desarrollan en cada quien frente a información, en la forma que sea. En ellas, la habilidad del estudiante para percibir, reflexionar e interpretar, y también para hacerse preguntas claves, encontrar relaciones, seguir argumentaciones, identificar y hasta discutir conclusiones, le permite construir conocimiento “en solitario”, que no es realmente “en solitario”, sino en interacción “lateralmente pasiva”, con la producción de un autor. (**)

Y no podemos olvidar que estas tecnologías permiten al estudiante, tener el control. Porque puedes aprender con imágenes en televisión o en el cine, pero si tienes acceso a ellas en el dispositivo, no tienes que ir al cine en un horario y lugar específico, ni tienes que esperar que lo que quieras ver, forme parte de la programación de cines o canales de TV. Puedes citar a tus amigos o familiares, a la hora y el día en que todos puedan y proyectar en la pantalla de tu televisor, lo que identificaste y bajaste a tu dispositivo. Puedes parar, retroceder y volver a ver, o adelantar las veces que quieras y puedes compartir tus impresiones, a través de un largo texto, una corta publicación, un tuit, una imagen, un mapa, un video, -por el medio que quieras- con muchos amigos a lo largo y ancho del mundo.

Si apuestas por escribir al respecto o compartir tu opinión, o aprendizaje, puedes hacer trampa, plagiando a otros, o citar las fuentes en las que te basaste para construirla. Esa es una decisión que toma el estudiante de acuerdo a su estructura de valores y a cómo se fomente en la familia y en la escuela la construcción de probidad y honestidad. De hecho, a lo largo de tu formación, frente a una lectura técnica o científica, puedes leer y razonar, investigar más, refutar o profundizar, o memorizar y repetir sin tener idea de lo que dices. Esta decisión también la toma el estudiante con base en la utilidad que le encuentre a lo que estudie, pero también a partir de los incentivos que el maestro le da, incluyendo cómo y para qué evalúa.

El estudiante puede tener la motivación y el control de su aprendizaje, en la medida en la que la escuela se renueve e incorpore elementos que potencien el despertar del interés, la construcción de significados y de conocimientos. Y es aquí donde comprender e incorporar conscientemente, la complejidad en el proceso educativo, es un gran y valioso reto.

Porque, es importante mencionar que no toda la innovación está en la incorporación de las nuevas tecnologías, o en la renovación permanente de ellas –que es como sería más preciso referirse a esa parte del proceso-, sino también, saber combinarlas con las viejas prácticas y tecnologías, útiles y valiosas por el tipo de aprendizaje que promueven.

Por ejemplo, un grupo de estudiantes de bachillerato, puede conectarse a uno de los varios y buenos canales de youtube que cuelgan contenidos sobre ciencia, y ampliar con lo que allí encuentran, lo que leen en sus libros de texto, lo que investigan e indagan navegando por internet, lo que discuten en clase, pero su formación siempre estará más completa, si pueden entrar a un laboratorio y tener una experiencia científica en la práctica. Pueden entregar sus informes de laboratorio al docente, también publicarlos en un blog elaborado en equipo por el curso y pueden compartir y comentar a partir de sus resultados, los videos o las publicaciones que utilizaron como insumos, en el proceso previo. Pueden armar un debate con estudiantes de otras escuelas, en su país o en cualquier otro, en el que se incluya un trabajo similar, o diferente, pero que puedan estar relacionados.

Las capacidades para buscar, colectar, seleccionar y procesar información, para sacarle el máximo provecho, para relacionarla y debatirla, entre otras cosas, son capacidades que deben desarrollarse en la escuela.

Si en lugar de ciencia, el reto incluye arte, puedes meterte en una biblioteca real o virtual, a revisar libros y publicaciones sobre la vida y obra de los artistas; puedes dar paseos presenciales por museos, y contrastarlos con los múltiples y variados paseos virtuales a museos que hoy están disponibles en internet, algunos, en ambos casos, con experiencias de realidad virtual. Puedes ampliar las consultas, contextualizando la vida y obra de los artistas.

Pero si el centro es la literatura, puedes hacer lo mismo que hiciste con la película, esta vez con un libro, digital o en papel, y si tienes a mano el dispositivo, mientras lees en solitario o acompañado, puedes aprovecharlo para indagar sobre algunos conceptos que llamen tu atención, para aclarar dudas, para buscar elementos de contexto, para conocer más sobre el autor o sobre la obra, para comentar, para compartir.

También puedes participar o explorar una experiencia como la convocada con la etiqueta #Dante2018.

dante2018

¿La conocieron? pues con esa sencilla invitación, mucha gente se sintió partícipe y leyó o re-leyó La Divina Comedia, incluso, en algunos casos, se hicieron citas en casas o en librerías para leer el canto del día y comentarlo. Una experiencia de lectura de un clásico, dosificada, disfrutada de diversas maneras y comentada en múltiples formatos y en varios idiomas, en comandita por un gentío, con alcance internacional.

¿Se imaginan lo que se podría lograr, promoviendo experiencias similares o que partan de principios similares, en los procesos de formación en educación básica, entre estudiantes de diversas culturas y países? Podemos imaginar cosas geniales, pero para ello requerimos tener una visión compleja del proceso educativo.

(Bueno, eso sin mencionar aún el potencial de los aportes que se proponen desde la neuroeducación, ni los de la incorporación de la gamificación y del juego –que no es exactamente lo mismo- como parte de las estrategias y recursos de aprendizaje).

Se requiere para todo ello, para hacerlo de forma integral y coordinada, el desarrollo de capacidades de los docentes y de las escuelas, capacidades que incluyen alfabetización digital, innovación en las estrategias, y en las formas de organización, por mencionar sólo algunos aspectos. Se requieren cambios que deben promoverse desde y en las escuelas. Cambios de concepciones y prácticas que deben alcanzar y transformar a la educación y al sistema.

¿Puedes imaginarte algunos de esos cambios?

—–

(*) #RepensarLaEducación es una etiqueta que apareció en unos tuits en los que unas profesoras y buenas amigas me nombraron, así que decidí ver sobre qué se conversaba en esa etiqueta. Echando para atrás, encontré que ha sido usada desde el 2010, por usuarios de varios países, editoriales, revistas, fundaciones, universidades y profesores, esporádicamente y en un par de casos, en intercambios en torno a algún evento. En los últimos años, la “conversación” se restringe a monólogos, aunque, recientemente, pareciera que hay un nuevo esfuerzo para generar intercambio. En todo caso, los invito a seguir y participar, a construir entre varios, aunque no sean “muchos”, una conversación que nos permita #RepensarLaEducación, incorporando diversas ópticas.

(**) Al respecto, les cuento que nunca olvidaré mis intensos intercambios, hace muchos años, con “José Ramón Ortiz” -a quién no tengo el placer de conocer- cuando leía su libro “La lógica del caos”. Fueron tan intensos y enriquecedores que cuando conversaba con unos amigos sobre lo que estaba leyendo, me refería a los hallazgos en el texto como el producto de mi conversación con el autor. Y aunque esa sensación siempre formaba parte de mi proceso de lectura, esa experiencia me permitió hacer consciente en mi forma de leer, ese mecanismo de interacción mental, -tal como lo concibo en estas líneas-, esa conversación mental con el autor, sobre sus planteamientos, como parte significativa en mi proceso de aprendizaje y de construcción de conocimiento. Claro, siempre se podría pensar que se trata de la expresión de un rasgo de “locura”, pero mis amigos me convencieron que era una forma peculiar de disfrutar el texto.

 

Estereoscopio – Giroscopio

Publicado: 6 diciembre, 2017 en Cultura Digital, Realidad Virtual
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A este paso, dudo mucho que termine el #VRMooc a tiempo porque, como era de esperarse, no más iniciar, el mundo que se abre a cada paso, es fascinante. Así que, aunque no he llegado a ninguna parte en la que me indiquen “agregue algo a su bitácora de aprendizaje”, quiero contarles que, de pequeña, era una apasionada del View-Master. Sí, el visor con unos disquitos que te permitían viajar sin moverte de casa.

viewmaster.jpg

La imagen es cortesía de la web http://proyectoidis.org/

Ese fue mi primer contacto con las imágenes 3D y lo que hoy conocemos como el mundo de la realidad virtual. Gracias a él, conocí lugares espectaculares.

Más tarde, cuando aún no había llegado el cine en 3D a las salas, del cual también soy fanática, por cierto, llegaron a mi vida unas fotos aéreas y unos lentes estereoscópicos.

Esta foto es cortesía de la Colección de Instrumentos Científicos: G. Crovetto.

Era el material de trabajo en “análisis de medio físico” en la época en la que estudiaba Urbanismo en la Universidad Simón Bolívar. Ya las clases en esa materia, me resultaban interesantes, cuando aparecieron las fotos y los lentes. Eso las hizo realmente cautivadoras. Nada como sentir el relieve con la mirada.

Hoy, en la distancia, me pregunto: ¿por qué no se incorporó el view master en las clases de ciencias, geografía, arte e historia, en las escuelas? ¿no se le ocurrió a nadie tomar unas fotos y unos lentes estereoscópicos para usarlos en las escuelas primarias o secundarias?

Bueno, quizás me estoy adelantando con estas preguntas, porque, a lo mejor, en el material siguiente hay alguna referencia a algún caso aislado, en el que algún maestro visionario incorporó alguno de esos recursos en su trabajo, hace unas décadas.

Para cerrar esta nota, les cuento que lo que me llevó a interrumpir la revisión del material del #VRMooc para escribir, fue el descubrimiento de “Engineerguy” .

En el curso, se habla brevemente del giroscopio como un elemento fundamental en el funcionamiento de la VR, y para ampliar lo dicho, incluyen un enlace a un escrito también breve, que tiene el video que me permitió conocer al Engineerguy.

Eso, por cierto, explica que diga “giroscopio” en el título de este escrito. Vean el video que seguro lo disfrutarán tanto como yo, no sólo porque conocer cómo funciona y cómo se construye un giroscopio es fascinante, sino por como lo explica este Engineerguy.

 

Creo que su web y su canal de videos, puede ser de mucha utilidad en clase.

En México, la incorporación del pensamiento computacional en educación básica, se concibió como una estrategia y se denominó @prende 2.0.

El lema usado por la Secretaría de Educación Pública, fue: “No se trata de aprender a programar, sino de programar para aprender. Es decir, aprender a pensar“.

Como pueden ver en la reseña presentada por el Estado mexicano, ésta se inició en un grupo de escuelas piloto y se desarrolla en 6 componentes: – Desarrollo Profesional Docente en TIC (a través de 2 modalidades de gestión, una descentralizada y la otra incluida en la plataforma @prende 2.0); – un repositorio de Recursos Educativos Digitales que estarán disponibles en la plataforma y que serán seleccionados, validados y clasificados por la Secretaría de Educación Pública; – iniciativas estratégicas que compartan programas y proyectos enfocados en el desarrollo de habilidades digitales y el pensamiento computacional y el fomento de la inclusión tecnológica y social de grupos vulnerables; – los imprescindibles equipamiento y conectividad; y mi componente favorito, – evaluación y monitoreo en tiempo real, para contar con indicadores de resultados e impacto de esra estrategia.

Señala la reseña, que la estrategia incorpora aprendizajes de experiencias internacionales consideradas por la Secretaría de Educación Pública, como las mejores, pero también retoma “las buenas prácticas de los programas previamente implementados por el Gobierno”

En este enlace, puedes ver la reseña que uso como fuente de esta nota.

Pero también, te dejo para que curiosees, el enlace a la Plataforma @prende 2.0 

Y para información adicional, puedes visitar: aprendemx

Y la cuenta de Twitter @aprende_mx 

Ah, un detalle adicional: en el canal de YouTube de CuantriX, que es un proveedor de recursos de @prende 2.0, encontré este sencillo video que trata de responder ¿Por qué aprender a programar?

¿Qué te parece?

Como comentaba en mi primer post del VII Encuentro Internacional Educared 2012-2013, revisando los materiales del blog, descubrí algunas cosas que se me quedaron en el tintero.

La primera: Cultura Digital

Hace poco más de un año, tuve la oportunidad de escuchar a Dolors Reig, Juan Freire y Mario Tascón en la Mesa Cultura Digital, moderada por Tiscar Lara en el VI Encuentro Internacional Educared 2011, organizado por la Fundación Telefónica.

Fue una mesa muy interesante, llena de ideas tentadoras, algunas que apenas se asomaron, varias que quedaron reverberando.

“Pasar de consumidores a productores” como un potencial y una demanda a la vez, de la lógica de relación con el conocimiento que debe imperar en una sociedad permeada por la cultura digital, es una de esas ideas tentadoras.

La “diversidad” como elemento esencial a la naturaleza del ser humano y de las sociedades, que se resalta y se potencia en esa lógica que permite la cultura digital, es otra de esas ideas que nos invita a la reflexión. De hecho, en la mesa se planteó la diversidad, por una parte, como una cualidad y por la otra, como una potencialidad. Cualidad necesariamente mediada por una actitud que se precisó como “ausencia de prejuicios” y que es la que permite a las personas “unirse en proyectos sin importar las ideologías“. Una visión muy romántica del potencial de la cultura digital para repensar y replantear las relaciones en el mundo, en un mundo, obviamente, “más parecido a internet“, desde la óptica de los expositores.

La “diversidad” como potencialidad, estaba referida a la posibilidad de “organizarse en comunidades y redes” y potenciar la inteligencia distribuida en la red. Potencialidad a la que apostamos a la hora de mejorar la calidad de la educación a partir de la construcción de comunidades de aprendizaje.

Una tercera idea tentadora fue la inmersión. Sí, la mejor forma de comprender y desarrollar competencias asociadas a esta cultura digital, es la inmersión. En palabras de uno de los ponentes de la mesa “hay que hacer una labor de inmersión y conocerla desde dentro“, sin miedo y de forma crítica, pero desde dentro. Esta idea que parece trivial, no lo es para mucha gente que se para en la acera de enfrente cuando se encuentra con algo que no conoce.

Esta idea, está muy relacionada con otra de esas ideas tentadoras planteadas en la mesa: “La tecnología está en beta permanente y tú tienes que estar también en beta permanente“. Una idea construida con una imagen de transitoriedad que nos invita a entender que la vida, como la tecnología, está en un proceso de transformación permanente; nosotros, como manifestación de vida, también lo estamos, tenemos atributos estables en nuestra configuración de personalidad, en las competencias que desarrollamos, en el conocimiento que construimos, pero se trata de configuraciones que están en beta, que son transitorias porque estamos trabajando permanentemente para mejorarlas, para cambiarlas, para transformarlas, seamos conscientes o no de ello. Claro, cuanto más conscientes estemos, mejor el proceso.

Cierro estas notas tardías, con tres videos que tomé a una de las ponentes de la mesa, Dolors Reig, que fue la que más me impactó por la sencillez y profundidad de sus planteamientos. (El contexto o la pregunta a partir de la que Dolors inició la reflexión en cada video, está en la descripción que, de cada uno, coloqué en youtube)

Cultura digital

(…)

Nuevas formas de socializar

(…)

Me hace mejor persona