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El sábado en la mañana, revisando mi TL en twitter, me crucé con este tuit de los amigos de @educacion3_0:

tuit abaco

Aquí el enlace a ese tuit del 24 de marzo de 2018

y, como era de esperarse, no pude evitar leer con detalle el artículo que comparten.

En esta oportunidad, Educación 3.0, nos cuenta sobre el trabajo de Izaskun Fernández de las Heras, quién no tiene cuenta en twitter, pero sí un perfil en LinkedIn, donde se presenta así: “Soy maestra. Me encanta la enseñanza y aprender nuevas cosas cada día. He creado un método para aprender y enseñar ábaco japonés. Soy muy adaptable y trabajo duro para conseguir mis objetivos”.

De acuerdo a lo reseñado por Educación 3.0, el uso del ábaco permite una aproximación más integral al aprendizaje de las matemáticas, porque con él se logra estimular los dos hemisferios del cerebro, “razonando” y “tocando” los números de forma conjunta.

La imagen de aprender matemáticas, al tocar y manipular objetos concretos que representan números, es muy potente. Tener una dimensión táctil de los números, más allá de la visual -en su representación simbólica, en su nomenclatura, o gráfica, a través de imágenes que nos permitan tener la noción de cantidad- y de las dinámicas de las operaciones, es algo tan viejo, pero potente, como milenario es el ábaco.

Es por eso, que me resultó útil e interesante el trabajo de Izaskun, reseñado por Educación 3.0. Pero también me encantó por la posibilidad de invitarnos a reflexionar y pensar en la innovación en educación, desde otra perspectiva.

Y es que en educación hay algunas tendencias que conciben a la innovación, únicamente, como la ruptura radical con todo lo existente, porque “no funciona”; con hacer las cosas de manera totalmente diferente, porque las prácticas actuales “no están dando los resultados esperados”, estimados o aspirados por algunos.

Hay una estrecha frontera entre la vocación por la innovación y el fanatismo por el cambio que puede resultar borrosa y peligrosa.

Se puede innovar haciendo una variación pequeña en el proceso que tenga como efecto un gran cambio en el resultado, o el impacto. Una modificación de unos grados en la perspectiva con la que se aprecia una imagen, puede permitir ver algo que permanece oculto desde otra perspectiva.

Como ejemplo, les dejo este cortísimo video:

 

Es por eso que, especialmente en educación, vendría bien entender que una innovación, puede ser, hacer las cosas bien, es decir, atendiendo a las inquietudes, características y necesidades de los estudiantes, pero utilizando estrategias y recursos que han funcionado, o que pueden funcionar, así sean de milenaria data, como el ábaco.

Analizar el recurso en términos de los procesos que se pueden desencadenar con su uso, escudriñar su potencial pasándolo por el tamiz de los avances en la neurociencia, permite que el maestro tenga una mejor perspectiva sobre su aprovechamiento en la escuela. Todo ello requiere de un maestro con buena formación, completa y actualizada.

Se puede utilizar el ábaco en un proyecto o también, el ábaco como proyecto.

En un proyecto puede servir de excusa para estudiar las culturas y momentos históricos en los que surgió y se utilizó, por ejemplo; y para investigar sobre la dinámica social y económica, en esos momentos, así como, sobre las características culturales de los grupos sociales que lo incorporaron en su dinámica cotidiana.

Como proyecto, analizar como está construido el ábaco, puede servir para conocer sobre materiales y sus potencialidades en la construcción, pero también para hablar sobre el reciclaje, qué se recicla y cómo y por qué es necesario.

Se pueden aprender muchas más cosas que matemáticas con ese legendario instrumento, como a trabajar la madera (si la escuela no tiene un ábaco, puede construirlo con sus estudiantes), se pueden estudiar los tipos de ábacos, su historia, funcionamiento, semejanzas y diferencias. Se puede investigar sobre el ábaco de Napier y los aportes a las matemáticas de su autor.

¿Y cómo no relacionarlo con las nuevas tecnologías, ubicando aplicaciones que se basan en su uso, o que replican su lógica? En este caso, se pueden utilizar algunas de ellas en clase, y ver su eficacia, comparando su uso con el ábaco en físico, y para los cursos más avanzados, se puede sugerir a sus estudiantes que comparen diversas aplicaciones para que evalúen su potencial en los procesos de aprendizaje.

El potencial del ábaco como “excusa”, supera su uso en los primeros años de educación primaria.

La imagen del ábaco, también ha servido para otro tipo de enseñanza, la asociada con la convivencia y el reconocimiento del otro.

Uno de los ejemplos que me gusta más, es el de la escena de Escritores de la Libertad (Freedom Writers) en la que la profesora, usa como estrategia “visualizar cantidad”, en una forma físicamente muy parecida al ábaco, para que sus estudiantes se reconozcan, unos en la realidad de los otros. ¿Conocen esa escena? ¿Vieron esa película?

Bueno, aquí les dejo el fragmento de la película al que me refiero. Aunque, le falta la escena previa, que justifica el ejercicio, y la a traducción no es una maravilla, para lo que quiero ilustrar, funciona.

 

Y a ti, ¿te parece útil o interesante explorar la potencialidad del ábaco? ¿qué actividades o estrategias se te ocurren?

Una acotación final, al margen, del tema del post: Si no han visto Escritores de la Libertad, les sugiero que la vean y que investiguen sobre ella, porque es la reseña de un caso real. Como película, además del tema central, toca muchos temas relacionados con el funcionamiento del sistema educativo, con muy buena perspectiva e información, y con situaciones que permiten su uso para formación.

Es una película que, con frecuencia la uso en mis clases para fomentar reflexión y debate sobre diversos temas, incluyendo los relacionados con la gestión escolar y el cambio organizacional.

Ah, en este enlace, pueden encontrar información de la Fundación creada a raíz de esa experiencia.

 

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Les cuento que hoy me encontré con una muy buena entrevista hecha por “Tiching. El blog de educación y TIC”, a Isabel Solé (Catedrática del Departamento de Cognición, Desarrollo y Psicología de la Educación de la Universidad de Barcelona), sobre la lectura.

Obviamente, no les voy a contar la entrevista.

Sólo les adelanto que me encantó que hiciera énfasis en cada niño tiene un ritmo de aprendizaje propio y el aprendizaje de la lectura no es diferente. Y que hay factores como la curiosidad, que el niño encuentre sentido a lo que lee, que tenga referencias lectoras (adultos amantes de la lectura) en su entorno familiar y escolar y que en su familia el lenguaje escrito esté muy presente en la cotidianidad, que facilitan y aceleran el proceso.

También me gustó que se incluyera en la conversación que la forma en la que los niños aprenden a leer es determinante en cómo entiende el papel de la lectura en su vida. Si el tiempo se invierte principalmente en decodificar, o solo para saber lo que el texto dice, se perderá la posibilidad de lograr que los niños valoren la lectura para pensar y reflexionar sobre lo que el texto dice, para comprender y aprender.

Enseñar a los niños a trabajar el texto y a trabajar sobre las ideas del texto debería ser uno de los propósitos de la enseñanza de la lectura. Enseñar a identificar cuando tienen suficiente conocimiento previo para entender lo que leen y cuál es su utilidad en la vida y en el aprendizaje. Saber que cada disciplina científica tiene una manera de escribirse y de leerse y que seguirán aprendiendo a leer a lo largo de toda su formación y su vida, son aspectos de la enseñanza de la lectura que se deben trabajar y valorar en las escuelas. 

Y finalmente, me encantó la mención de un detalle nada insignificante: la dotación, que los niños tengan a mano muchas lecturas para escoger, con la condición de que se trate de lecturas de mucha calidad y que tengan la libertad para decidir que leer. Y en este punto me voy a permitir citar a Isabel Solé cuando dice “todo lo que tiene que ver con el disfrute de la lectura está directamente relacionado con el respeto que tenemos por sus deseos (los de los niños) a la hora de escoger”. Siempre podemos hacer sugerencias para ampliar el horizonte de su selección, pero con la conquista, porque la imposición no es buena consejera.

Aquí les dejo el enlace: Isabel Solé: “Ceñir la lectura a un nivel instrumental es limitador”

Léanla, que seguro la disfrutarán mucho y aprenderán reflexionando con ella.

A finales de los 80’s se generó un interés especial por el “alfabetismo cultural” identificado como el “tipo de conocimiento que se creía que necesitaban los jóvenes para poder participar eficazmente en la vida social como ciudadanos activos e informados” (Lankshear y Knobel, 2010). De acuerdo Lankshear y Knobel, E. D. Hirsch en una publicación de 1987 planteaba que este conocimiento, que forma parte de su patrimonio cultural, permitiría a los estudiantes desenvolverse en su contexto social y comunicarse con sus pares.

Estas referencias nos llevan a recordar que el patrimonio cultural de un país constituye una de las bases de la identidad nacional de sus habitantes y que la comunicación entre miembros culturalmente diversos de una sociedad, es el piso en el que se cimenta y garantiza la convivencia, además del soporte para construir acuerdos en torno al ideal de sociedad que se aspira o persigue.

Es por eso que este tipo de conocimiento se trabaja, o se debe trabajar, en el sistema educativo.

Cuáles serían los elementos que constituirían ese tipo de conocimiento hoy, en nuestras sociedades? Es posible identificar los elementos más importantes del saber cultural en Venezuela y en los otros países de América Latina?

Te animas a escribir tu propio listado?

 

También disponible en: http://encuentro2011.educared.org/profiles/blogs/alfabetismo-cultural